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jueves, 1 de octubre de 2026

William Faulkner - "Absalom, Absalom" (fragmento del primer capítulo) (1936)

    Desde las dos, aproximadamente, hasta la puesta del sol, permanecieron sentados, aquella sofocante y pesada tarde de septiembre, en lo que la señorita Coldfield seguía llamando «el despacho» por haberlo así llamado su padre: una habitación cálida, oscura, sin ventilación, cuyas ventanas y celosías continuaban cerradas desde hacía cuarenta y tres veranos, porque, allá en su niñez, alguien opinaba que el aire en movimiento y la luz producen calor, mientras que la penumbra resulta siempre más fresca. A medida que el sol daba más de lleno sobre ese costado de la casa, la habitación se iluminaba de rayos horizontales y amarillentos que dejaban ver innumerables partículas de polvo. Quintín pensó que serían, sin duda, escamas de la viejísima pintura descolorida, desprendidas de la madera resquebrajada y empujadas hacia el interior por una fuerza semejante a la del viento. Una guía de glicinas florecía por segunda vez en aquel estío, y trepaba por un enrejado que se divisaba frente a la ventana; los gorriones llegaban y partían en bandadas, sin orden ni concierto, produciendo un rumor seco y polvoriento al levantar el vuelo. Frente a Quintín se hallaba la señorita Coldfield, con su sempiterno traje de luto, que llevaba desde hacía cuarenta y tres años, aunque nadie sabía si era por su padre, hermana o no-marido; erecta y rígida, ocupaba una silla de duro asiento, tan alta para ella que sus piernas, sin llegar al suelo, pendían rectas y verticales como si los huesos de sus tobillos y pantorrillas estuviesen fundidos en hierro, lo que les daba el aire de rabia impotente que tienen los pies infantiles. Hablaba con voz áspera, huraña, asombrada, y al final toda atención cesaba, el poder auditivo se confundía a sí mismo y el objeto de su impotente pero indomable fracaso —aunque había muerto años atrás— aparecía, como evocado por esa indignada requisitoria, sereno, distraído e inofensivo, brotando del polvo paciente, soñador y victorioso.

Su voz no cesaba: se esfumaba. Allí estaba la penumbra suave con un leve aroma mortuorio, dulzona por la presencia de las glicinas dos veces florecidas al contacto ardoroso y sereno del sol de septiembre sobre las paredes exteriores, destilado e hiperdestilado, y el sonoro y melancólico revolotear de los gorriones entre sus ramas, semejante al ruido de un palo flexible agitado sin tregua por algún chicuelo ocioso, y el aroma rancio de aquella avejentada carne de mujer, endurecida a través de larga virginidad, mientras el huraño rostro desvaído lo contemplaba por encima del borroso triángulo de encajes que adornaban su garganta y sus muñecas, desde aquella silla demasiado alta en que parecía un niño crucificado, la voz no callaba, sino que se esfumaba, yendo y viniendo a largos intervalos como un hilo de agua que corriera de un banco de arena seca a otro, y el fantasma meditaba con incorpórea docilidad, como si fuera esa voz que él embrujaba donde otro más afortunado hubiera encontrado un hogar.

Salía de un trueno silencioso y, bruscamente (hombre-corcel-demonio), invadía la escena tranquila y convencional como una de esas acuarelas que premian en las exposiciones escolares; sus ropas, cabello y barba olían ligeramente a azufre, y tras él se agrupaba su tropel de negros salvajes, fieras a medio domesticar a quienes se les enseñó a caminar erectas como hombres, en actitudes salvajes y reposadas; en medio de ellos, maniatado, aquel arquitecto francés con su aire severo, huraño y andrajoso. El jinete permanecía inmóvil, barbado, mostraba las palmas de sus manos; detrás, los negros salvajes y el arquitecto cautivo se apretujaban en silencio, llevando en una paradoja incruenta las palas, picas y azadas de la conquista pacífica. Luego, en su largo no-asombro, Quintín vio cómo dominaban silenciosamente las cien millas cuadradas de tierra tranquila y atónita, cómo extraían de la Nada silenciosa, con violento esfuerzo, una casa y un parque, y los arrojaban como barajas sobre una mesa bajo la mirada del personaje pontifical de las palmas elevadas, para crear el Ciento de Sutpen, el Hágase el Ciento de Sutpen, como antiguamente se dijo Hágase la Luz. Y su oído se reconciliaba, y le parecía escuchar a dos Quintines diferentes: el Quintín Compson que se preparaba a ir a Harvard, al Sur, a ese inmenso Sur, muerto desde 1865, poblado de fantasmas quejumbrosos, ofendidos, desconcertados; oyendo, obligado a oír, a uno de esos espectros que había tardado más que todos los otros en buscar su reposo y que le hablaba de rancios tiempos espectrales y el Quintín Compson que era todavía demasiado joven para merecer convertirse en fantasma, pero forzado a serlo, ya que había nacido y se había educado en ese Sur inmenso, lo mismo que ella; los dos Quintines diferentes se hablaban en un largo silencio de no-gente, en un no-lenguaje semejante a éste: Al parecer, este demonio se llamaba Sutpen (el Coronel Sutpen). El Coronel Sutpen. Que vino no se sabe de dónde y sin anunciarse, con una banda de negros vagabundos, y llevó acabo una plantación. (Arrancó violentamente una plantación, según dice la señorita Rosa Coldfield.) La arrancó violentamente. Y se casó con su hermana Elena y engendró una hija y un hijo. (Los engendró sin cariño, dice la señorita Rosa Coldfield.) Sin cariño. Ellos, que debían de haber sido su orgullo, el escudo y consuelo de su vejez. (Pero ellos lo aniquilaron, o algo ase o fue él quien los destruyó a ellos, o algo así. Y murieron.) Murieron. Sin ser llorados por nadie, dice la señorita Rosa Coldfield. (Salvo por ella.) Sí, salvo por ella. (Y por Quintín Compson.) Sí, por Quintín Compson.

—Puesto que va usted a estudiar a la Universidad de Harvard, según me han dicho —dijo la señorita Coldfield—, me imagino que nunca volverá por aquí para instalarse en una ciudad insignificante como Jefferson, ya que los del Norte se han arreglado para que no quede aquí nada para los jóvenes. Quizá siga usted la carrera literaria, como lo hacen hoy en día tantas damas y caballeros del Sur, y puede ser que algún día recuerde usted esto y escriba algo acerca de ello. Supongo que ya estará casado para entonces, y cuando su mujer necesite un vestido nuevo o una silla, escriba usted algo de cuanto le he dicho y envíelo a las revistas. Quizá recuerde entonces con afecto a esta anciana que le obligó a pasarse toda una tarde encerrado y entre cuatro paredes, y a oírle hablar de personas y acontecimientos que usted tuvo la suerte de no conocer, cuando probablemente quería estar al aire libre, entre amigos de su edad.

—Sí, señora —repuso Quintín—. Pero no es eso lo que quiere decir, pensó. Lo que desea es que se sepa.

Todavía era temprano en aquel momento. Aún tenía en el bolsillo la misiva que le había entregado poco antes del mediodía un negrito, con la invitación de visitarle: ruego ceremonioso, raro, que parecía más bien una orden, casi una llamada del otro mundo; aquella hoja extraña, arcaica de papel de esquila, cubierta por una escritura esmerada, marchita, trabajosa, en la cual —asombrado ante semejante ruego de una mujer que triplicaba su edad y a la que había conocido desde su infancia sin haber cambiado más de cien palabras con ella, o quizá por el hecho de no contar sino veinte años no había adivinado el temperamento frío, implacable y hasta cruel. Obedeció la orden inmediatamente después del almuerzo, y recorrió la media milla que separaba su casa de la de la señorita Coldfield a través del calor seco y polvoriento de comienzos de septiembre. Entró en la casa. También ella —despintada, turbia y de dos plantas— parecía más pequeña de lo que era; pero con un aire, un empaque de austera resistencia, como si ella, lo mismo que su ama, hubiese sido creada para un mundo más reducido del que actualmente la rodeaba. Allí, en la semioscuridad del cerrado vestíbulo, cuyo ambiente era más sofocante aún que el de la calle, como si hubieran quedado aprisionados en él como en un sepulcro todos los suspiros del lento tiempo tórrido transcurrido en esos cuarenta y cinco años, le esperaba, para invitarle a pasar adentro, la pequeña silueta vestida de negro que ni siquiera hacía crujir la seda de su traje, el desvaído triángulo de blonda en la garganta y alrededor de las muñecas, la borrosa cara que lo miraba con expresión reflexiva, atenta y suplicante.

Lo que ella quiere, pensó, es que se sepa, para que gentes que ella no verá jamás, cuyos nombres nunca llegarán a su oído, gentes que ni han oído su nombre ni han visto su rostro, lo lean y sepan por fin por qué permitió Dios que perdiésemos la guerra, sólo mediante la sangre de nuestros hombres y las lágrimas de nuestras mujeres pudo Él contener a ese demonio y borrar su recuerdo y su estirpe de la faz de la tierra.

Luego, casi inmediatamente, resolvió que tampoco era éste el motivo que movió a la señorita Coldfield a enviarle la misiva: ¿por qué elegirle a él si no deseaba otra cosa que difundir el hecho, verlo escrito y hasta impreso? No necesitaba para ello recurrir a nadie, ya que desde los tiempos de la juventud de su padre (el de Quintín) se había hecho conocer como poetisa laureada de la ciudad y del Estado mismo, al enviar a la reducida y severa lista de suscripciones del periódico local poemas, odas, panegíricos y epitafios brotados de una acerba e implacable reserva de energía nunca derrotada.

domingo, 1 de agosto de 2021

El fin - The Doors (1967)

Éste es el fin,

hermoso amigo.

Éste es el fin,

mi único amigo, el fin.

De nuestros planes elaborados, el fin.

De todo lo que está en pie, el fin.

Ni seguridad ni sorpresa, el fin.

No volveré a verte a los ojos de nuevo.

¿Puedes imaginar cómo será,

ilimitados y libres,

desesperados necesitando una mano extraña

en una tierra desesperada?


Perdido en un salvaje dolor Romano,

y todos los niños están dementes,

todos los niños están dementes

a la espera de la lluvia de verano.

El peligro aguarda al límite de la ciudad.

Toma la autopista del Rey, nena.

Extrañas escenas dentro de la mina de oro.

Toma la autopista del oeste, nena,

cabalga la serpiente, cabalga la serpiente

hacia el lago, el lago antiguo, nena.

La serpiente mide siete milas,

cabalga la serpiente, es anciana y su piel es helada.

El oeste es lo mejor,

el oeste es lo mejor.

Subite, nosotros haremos el resto:

el autobús azul nos llama,

el autobús azul nos llama.

Conductror, ¿dónde nos llevás?


El asesino despertó antes del amanecer.

Se calzó sus botas,

eligió un rostro de la antigua galería

y descendió por el pasillo.

Fue al dormitorio donde vivía su hermana, y entonces

visitó a su hermano, y entonces

descendió por el pasillo, y

llegó a una puerta, y miró dentro.

“-¿Padre?

-Si, hijo

-Quiero matarte.

-Madre: ¡quiero cogerte!”

Vamos nena, arriesgate con nosotros

y encontrame al fondo del autobús azul

tocando un blues, en el autobús azul,

tocando un blues, si.

¡Asesinar, asesinar, asesinar!


Éste es el fin, hermoso amigo.

Éste es el fin, mi único amigo, el fin.

Duele dejarte libre,

pero nunca me seguirás.

El fin de la risa y de las suaves mentiras.

El fin de las noches en las que intentamos morir.

Éste es el fin.


The end


This is the end

Beautiful friend

This is the end

My only friend, the end

Of our elaborate plans, the end

Of everything that stands, the end

No safety or surprise, the end

I'll never look into your eyes again.


Can you picture what will be

So limitless and free

Desperately in need of some stranger's hand

In a desperate land?


Lost in a Roman wilderness of pain

And all the children are insane

All the children are insane

Waiting for the summer rain, yeah

There's danger on the edge of town

Ride the King's highway, baby

Weird scenes inside the gold mine

Ride the highway west, baby

Ride the snake, ride the snake

To the lake, the ancient lake, baby

The snake is long, seven miles

Ride the snake, he's old, and his skin is cold

The west is the best

The west is the best

Get here, and we'll do the rest

The blue bus is callin' us

The blue bus is callin' us

Driver, where you taken' us?


The killer awoke before dawn, he put his boots on

He took a face from the ancient gallery

And he walked on down the hall

He went into the room where his sister lived, and then he

Paid a visit to his brother, and then he

He walked on down the hall, and

And he came to a door and he looked inside

Father?

Yes son

I want to kill you

Mother, I want to fuck you!


C'mon baby, take a chance with us

And meet me at the back of the blue bus

Doin' a blue rock, on a blue bus

Doin' a blue rock, c'mon, yeah

Kill, kill, kill, kill, kill, kill!


This is the end, beautiful friend

This is the end, my only friend, the end

It hurts to set you free

But you'll never follow me

The end of laughter and soft lies

The end of nights we tried to die

This is the end


sábado, 24 de julio de 2021

Ábrete camino (hacia el otro lado) - The Doors (1967)

Sabés que el día destruye a la noche,

la noche divide al día.

Intenté correr,

intenté esconderme,

¡ábrete camino hacia el otro lado!


Perseguimos nuestros placeres aquí,

enterramos nuestros tesoros allá.

¿Puedes recordar

el tiempo del llanto?

¡Ábrete camino hacia el otro lado!


Todos aman a mi nena,

todos aman a mi nena,

ella se eleva,

ella se eleva,

ella se eleva.

Encontré una isla en tus brazos,

un país en tus ojos.

Brazos que encadenan,

ojos mentirosos,

¡ábrete camino hacia el otro lado!


Fingí

semana tras semana,

día tras día,

hora tras hora.

El portal es recto,

profundo y amplio.

¡Ábrete camino hacia el otro lado!


Break On Through (To The Other Side)

You know the day destroys the night
Night divides the day
Tried to run
Tried to hide
Break on through to the other side
Break on through to the other side
Break on through to the other side, yeah

We chased our pleasures here
Dug our treasures there
But can you still recall
The time we cried
Break on through to the other side
Break on through to the other side

Yeah!
C'mon, yeah

Everybody loves my baby
Everybody loves my baby
She get (s high)
She get (s high)
She get (s high)
She get (s high)

I found an island in your arms
Country in your eyes
Arms that chained us
Eyes that lied
Break on through to the other side
Break on through to the other side
Break on through, oww!
Oh, yeah!

Made the scene
Week to week
Day to day
Hour to hour
The gate is straight
Deep and wide
Break on through to the other side
Break on through to the other side
Break on through
Break on through
Break on through
Break on through

jueves, 15 de julio de 2021

Youngstown - Bruce Springsteen (1995)

Aquí, al noroeste de Ohio

en mil ochocientos tres

James y Dan Heaton

encontraron la mina bajo Yellow Creek.

Construyeron un horno en la costa

y forjaron las bolas de cañón

que ayudaron a los Estados de la Unión

a ganar la guerra.


Aquí en Youngstown,

aquí en Youngstown,

dulce Jenny, me hundo

aquí, querida, en Youngstown.



Pues mi padre trabajó en los hornos,

los mantuvo más calientes que el infierno.

Volví a casa de Vietnam, a trabajar la chatarra

un trabajo que le sentaría bien al Diablo.

El coque y la taconita

alimentaron a mis hijos y me dieron el jornal.

Las columnas de humo alzan los brazos a Dios,

en un hermoso cielo de hollín y arcilla.

Aquí en Youngstown,

aquí en Youngstown,

dulce Jenny, me hundo

aquí, querida, en Youngstown.

Pues mi padre llegó a los talleres de Ohio

al regreso de la segunda guerra.

En el patio, chatarra y escombro.

Dijo “éstos llegaron donde Hitler no pudo”.

Estas fábricas construyeron tanques y bombas

para que esta nación ganara las guerras:

ahora mandamos a nuestros hijos a Corea y Vietnam

y nos preguntamos por qué siguen muriendo.


Aquí en Youngstown,

aquí en Youngstown,

dulce Jenny, me hundo

aquí, querida, en Youngstown.



Desde el valle de Monongahela

hasta las colinas de hierro de Mesabi

hasta las minas de carbón de Appalachia,

la historia es la misma.

Siete toneladas de metal por día

y ahora, Señor, me dice que el mundo cambió

ahora que lo hice tan rico,

tan rico que se olvidó de mi nombre.



Aquí en Youngstown,

aquí en Youngstown,

dulce Jenny, me hundo

aquí, querida, en Youngstown.



Cuando muera, no quiero ir al cielo,

no encajo en las tareas del Paraíso.

Ruego que me lleve el diablo

para enfrentar las furiosas hornallas del infierno.


"Youngstown"

Here in northeast Ohio
Back in eighteen-o-three
James and Dan Heaton
Found the ore that was lining Yellow Creek
They built a blast furnace
Here along the shore
And they made the cannonballs
That helped the Union win the war

Here in Youngstown
Here in Youngstown
My sweet Jenny I'm sinking down
Here darling in Youngstown

Well, my daddy worked the furnaces
Kept them hotter than hell
I come home from 'Nam, worked my way to scarfer
A job that would suit the devil as well
Taconite coke and limestone
Fed my children and made my pay
The smokestacks reaching like the arms of God
Into a beautiful sky of soot and clay

Here in Youngstown
Here in Youngstown
My sweet Jenny I'm sinking down
Here darling in Youngstown

Well, my daddy come on the Ohio works
When he come home from World War Two
Now the yard's just scrap and rubble
He said "Them big boys did what Hitler couldn't do"
These mills they built the tanks and bombs
That won this country's wars
We sent our sons to Korea and Vietnam
Now we're wondering what they were dying for

Here in Youngstown
Here in Youngstown
My sweet Jenny I'm sinking down
Here darling in Youngstown

From the Monongahela valley
To the Mesabi iron range
To the coal mines of Appalachia
The story's always the same
Seven hundred tons of metal a day
Now sir, you tell me the world's changed
Once I made you rich enough
Rich enough to forget my name

Here in Youngstown
Here in Youngstown
My sweet Jenny I'm sinking down
Here darling in Youngstown

When I die I don't want no part of heaven
I would not do heaven's work well
I pray the devil comes and takes me
To stand in the fiery furnaces of hell

martes, 20 de abril de 2021

H.D. - "No caen las murallas" (1942)

Fuente: http://blogdelamasijo.blogspot.com/2013/05/hilda-doolittle-hd-no-caen-las-murallas.html

1

Un incidente aquí y allá,

y rieles desaparecidos (por armas)

de la vieja plaza de tu ciudad (y la mía):

 

neblina y gris niebla, ningún color,

todavía  la abeja de Luxor, pollo y liebre

persiguen inalterables un propósito

 

en verde, rojo rosado, lapislázuli;

continúan profetizando

de papiros de piedra:

 

allá, como aquí, la ruina abre

la tumba, el templo; entra,

allá como aquí, no hay puertas:

 

el santuario abierto al cielo,

la lluvia cae, aquí, allá

la arena se amontona; la eternidad perdura:

 

ruina en todas partes, así como el techo caído

deja la habitación sellada

al aire libre,

 

entonces, por medio de nuestra desolación,

los pensamientos se agitan, la inspiración nos

acecha a través de la penumbra:

 

ignorante, el Espíritu anuncia la Presencia;

nos sobreviene un escalofrío,

como antaño, Samuel:

 

temblando en una esquina familiar,

no sabemos ni somos sabidos;

la Pitia se pronuncia —pasamos

 

a otra bóveda, a otro muro hecho pedazos

donde los utensilios se ven

como raros objetos en un museo;

 

Pompeya no tiene nada que enseñarnos,

sabemos de la grieta de la fisura volcánica,

el flujo lento de la lava,

 

presión en corazón, pulmones, el cerebro

a punto de reventar su frágil caja

(¡cuánto soporta el cráneo!):

 

sobre nosotros, Apócrifo fuego,

debajo de nosotros, la oscilación terrestre, hundimiento del suelo,

inclinación del pavimento

 

donde los hombres oscilan, ebrios

con un desconcierto nuevo,

brujería, tormento:

 

la armadura de hueso no fue hecha para

semejante shock tejido por el terror,

y aún así el esqueleto le hace frente:

 

¿la carne? derretida,

el corazón quemado, brasa muerta,

tendones, músculos destrozados, caparazón exterior desmembrada

 

y sin embargo la estructura resistió:

sobrevivimos al  fuego: nos preguntamos

¿qué nos salvó? ¿para qué?

 

I

An incident here and there,

and rails gone (for guns)

from your (and my) old town square:

 

mist and mist-grey, no colour,

still the Luxor bee, chick and hare

pursue unalterable purpose

 

in green, rose-red, lapis;

they continue to prophesy

from the stone papyrus:

 

there, as here, ruin opens

the tomb, the temple; enter,

there as here, there are no doors:

 

the shrine lies open to the sky,

the rain falls, here, there

sand drifts; eternity endures:

 

ruin everywhere, yet as the fallen roof

leaves the sealed room

open to the air,

 

so, through our desolation,

thoughts stir, inspiration stalks us

through gloom:

 

unaware, Spirit announces the Presence;

shivering overtakes us,

as of old, Samuel:

 

trembling at a known street-corner,

we know not nor are known;

the Pythian pronounces —we pass on

 

to another cellar, to another sliced wall

where poor utensils show

like rare objects in a museum;

 

Pompei has nothing to teach us,

we know crack of volcanic fissure,

slow flow of terrible lava,

 

pressure on heart, lungs, the brain

about to burst its brittle case

(what the skull can endure!):

 

over us, Apocryphal fire,

under us, the earth sway, dip of a floor,

slope of a pavement

 

where men roll, drunk

with a new bewilderment,

sorcery, bedevilment:

 

the bone-frame was made for

no such shock knit within terror,

yet the skeleton stood up to it:

 

the flesh? it was melted away,

the heart burnt out, dead ember,

tendons, muscles shattered, outer husk dismembered

 

yet the frame held:

we passed the flame: we wonder

what saved us? what for?

 

2.

El Mal estaba activo en la tierra,

el Bien empobrecido y triste;

 

el Mal prometía aventura,

el Bien era obeso y presumido;

 

el Diablo nos perseguía,

disfrazado de Jehová;

 

el Bien era una vaina sin sabor,

arrancado de semillas de maná, lentejas, legumbres:

 

ellos estaban furiosos mientras nosotros estábamos hambrientos

del alimento, Dios;

 

nos quitaron nuestros amuletos,

los talismanes no son, dijeron, la gracia;

 

pero los dioses siempre nos muestran dos caminos,

así que busquemos las viejas carreteras

 

hacia las runas verdaderas, el hechizo correcto,

recuperemos nuestros viejos valores;

 

no escuchemos si ellos gritan,

tu belleza Isis, Ast o Astarté,

 

es una ramera; eres retrógrada,

idólatra, deseas viejas ollas de carne;

 

tu corazón, además,

es una gangrena mortal,

 

ellos prosiguen, y

su ritmo es el himno del diablo,

 

tu pluma es sumergida en sublimado corrosivo,

¿cómo puedes borrar

 

tinta indeleble del palimpsesto

la pasada desventura?

 

2.

Evil was active in the land,

Good was impoverished and sad;

 

Ill promised adventure,

Good was smug and fat;

 

Dev-ill was after us,

tricked up like Jehovah;

 

Good was the tasteless pod,

Stripped from the manna-beans, pulse, lentils:

 

they were angry when we were hungry

for the nourishment, God;

 

they snatched off our amulets,

charms are not, they said, grace;

 

but gods always face two-ways,

so let us search the old highways

 

for the true-rune, the right-spell,

recover old values;

 

nor listen if they shout out,

your beauty, Isis, Aset or Astarte,

 

is a harlot; you are retrogressive,

zealot, hankering after old flesh-pots;

 

your heart, moreover,

is a dead canker,

 

they continue, and

your rhythm is the devil’s hymn,

 

your stylus is dipped in corrosive sublimate,

how can you scratch out

 

indelible ink of the palimpsest

of past misadventure?

 

8

Entonces revelamos nuestro estado

con dos cuernos, disco, serpiente erguida,

 

aunque estos, o la doble pluma o el loto

son, nos dicen ahora, frívolos adornos

 

adornos intelectuales;

los poetas no sirven para nada,

 

y más que eso,

nosotros, verdaderas reliquias,

 

portadores de la sabiduría oculta,

vestigios vivos

 

del sector interno

de los santuarios de los iniciados,

 

no solo somos ‘no-utilitarios’.

somos ‘patéticos’:

 

esta es la nueva herejía;

si ni siquiera entienden lo que dicen las palabras,

 

¿cómo pueden juzgar

lo que las palabras ocultan?

 

sin embargo las antiguas rúbricas revelan que

volvemos al principio:

 

hay mucho que andar,

caminen con cuidado, diríjanse con cortesía

 

a quienes han cumplido con su ciclo de gusano,

porque los dioses fueron aplastados antes

 

y los ídolos, y su secreto está guardado

en el discurso mismo del hombre,

 

en lo trivial o

en el sueño verdadero; insignia

 

en la cresta de la garza,

el lomo del áspid;

 

enigmas, rúbricas que prometen como antes,

protección al escriba;

 

él tiene prioridad sobre el sacerdote,

y solo es el segundo después del Faraón.

 

8

So we reveal our status

with twin-horns, disk, erect serpent,

 

though these or the double-plume or lotus

are, you now tell us, trivial

 

intellectual adornment;

poets are useless,

 

more than that,

we, authentic relic,

 

bearers of the secret wisdom,

living remnant

 

of the inner band

of the sanctuaries’ initiate,

 

are not only ‘non-utilitarian’,

we are ‘pathetic’:

 

this is the new heresy;

but if you do not even understand what words say,

 

how can you expect to pass judgement

on what words conceal?

 

yet the ancient rubrics reveal that

we are back at the beginning:

 

you have a long way to go,

walk carefully, speak politely

 

to those who have done their worm-cycle,

for gods have been smashed before

 

and idols and their secret is stored

in man’s every speech,

 

in the trivial or

the real dream; insignia

 

in the heron’s crest,

the asp’s back,

 

enigmas, rubrics promise as before,

protection for the scribe;

 

he takes precedence of the priest,

stands second only to the Pharoah.

 

41

Sirio:

¿qué misterio es este?

eres semilla,

grano junto a la arena,

plantado en el surco

negro como el plomo.

Sirio:

¿qué misterio es este?

te has ahogado

en el río;

los riachuelos de la primavera

empujan las compuertas del agua.

Sirio:

¿qué misterio es este?

donde el calor quiebra y agrieta

el desierto de arena,

tú eres una neblina

de nieve: blancas, diminutas flores.

 

41

sirius:

What mystery is this?

you are seed,

corn near the sand,

enclosed in black-lead,

ploughed land.

Sirius:

what mystery is this?

you are drowned

in the river;

the spring freshets

push open the water-gates.

Sirius:

what mystery is this?

Where heat breaks and cracks

the sand-waste,

you are a mist

of snow: white, little flowers.

 

43

Pero no caen las murallas,

no entiendo por qué;

hay un ssss-silbido,

una nueva dimensión,

desconocida, del relámpago;

estamos indefensos,

polvo y pólvora anegan los pulmones,

nuestros cuerpos chocan

al cruzar las puertas desgoznadas,

ceden los dinteles

formando un aspa;

caminamos sin descanso

bajo un aire leve

que se espesa en niebla cegadora,

entonces nos apartamos

sin demora, porque ni del aire

podemos fiarnos,

denso donde habría de ser fino

y tenue

donde las alas se separan y abren,

y el éter

pesa más que el suelo,

y el suelo se comba

como en un naufragio;

no conocemos reglas

por las que guiarnos,

somos navegantes, exploradores

de lo desconocido,

lo no registrado;

carecemos de mapa;

quizá arribemos a puerto,

a cielo.

 

43

Still the walls do not fall,

I do not know why;

there is zrr-hiss,

lightning in a not-known,

unregistered dimension;

we are powerless,

dust and powder fill our lungs

our bodies blunder

through doors twisted on hinges,

and the lintels slant

cross-wise;

we walk continually

on thin air

that thickens to a blind fog,

then step swiftly aside,

for even the air

is independable,

thick where it should be fine

and tenuous

where wings separate and open,

and the ether

is heavier than the floor,

and the floor sags

like a ship floundering;

we know no rule

of procedure,

we are voyagers, discoverers

of the not-known,

the unrecorded;

we have no map;

possibly we will reach haven,

heaven.