Mostrando entradas con la etiqueta Aleister Crowley. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aleister Crowley. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de septiembre de 2025

Nosferatu

El amor muerto golpea esta aldea:

No mato por hambre, no mato por hambre:

renace en mí una furia que no me habitaba desde hacía siglos.

Embato,

embisto con refucilo de antílope

y moldeo carne con dentadura.

Maté

por la más casta de las hambres,

destallo

sin pudor

rasgo vestido y piel

inserto piel en más piel

sorbo a chorros esos gajos de fruta madura

bebo también

bebo y engatuso

y creo mi propio

rojo aullido.

No los maté por hambre;

esculpo sus órbitas horrorizadas

con uñas por cinceles

la bahía del cráneo vacante

la pradera del músculo desnudo,

no los maté por hambre;

los cubro de venas amarillas

rasgo el cielo

al mismo tiempo rasgo el abdomen

llueve linfa trayecto mutilado,

no los maté por hambre, no los maté por hambre,

pero así mismo, mastico.

La sangre corre

sin tumulto en mis venas

lenta, segura

desborda los tejidos,

revienta con lujuria cavernosa.

Solo, si tan solo no tuviera que ganarme la vida en pequeños bocados.

Los límites de las avenidas

me reciben de boca en celo

carnaje celestial

diurno cielo rojo.

Me olvido del poema sin tema

de la novela sin argumento

y me anticipo a un celo interminable,

a detonar una nube negra que esparcirá

el pánico por las redes inalámbricas

hasta hacer saltar de gozo la ola

que ha empezado a formarse

en el corazón de la playa negra

pariendo un orgasmo de agua.

No los maté por hambre...

¡Sí! ¡Que digo!

Sí, los maté por hambre.

Soy un esqueleto eléctrico luminoso

me lleva la deriva aguas arriba

soy rey, soy soberano

tengo agua,

tengo aire,

combato tormentas con guijarros

asisto, navaja en una mano

a los seres que no sueñan

y diez mil dedos en la otra

para disecar los volcanes del cielo

y el paso del tiempo que no es condena.

Mar parásito

custodio de cinco edades,

desborda, voluptuoso,

fondo perpetuo, perfume de anzuelo

frío peregrino

ariete trastornado rajando roca

poeta anfibio,

de ojos prójimos al agua,

sin horizonte cercano:

pura vista.

Soy peatón en un siglo mecánico

no insisto:

la ola quieta es inservible

la ola quieta es inservible...

Despite all my rage...inservible.

Despite all my rage...inservible...

lunes, 18 de noviembre de 2024

Cementerio inicial (3)

Otras cuerdas,

la misma melodía;

otros síncopes,

la misma grasa tapando las arterias;

otra sífilis,

los mismos miembros supurando la hiel del sexo;

el mismo canto,

otros alaridos

otras gargantas,

el mismo tajo que las degüella.

Tuve una losa de hormigón lacrando mi cabeza

durante más de cien años

y aún así percibí

que algo estaba cambiando.


***


Morir es nacer:

me nombra el desconocido que desconfía de la matriz,

reincido en mis raíces de suelo fecundo en invierno,

indescifrables como el sedimento que las completa.

Retumbo, no contengo mis hojas.

Al contrario,

celebro su empuje

cuando resplandecen con la entereza de la noche y también

cuando caen al piso

derrocadas por su propio peso marchito

y pasan a habitar el estrato más profundo del terreno,

el de algunos difuntos

y los ríos subterráneos.

Es territorio vivo la profundidad, tiene hambre,

la tiniebla remojada

no tiene más fortuna que germinar.


***


Mi pena no fue sabia

ni paciente;

llegó de golpe

cruda y sin culpa

a la quieta noche mineral.

Con creciente violencia,

expulsaba las ratas de mi cama,

gozaba con el crujido de los pequeños huesos

al ser estrujados por mi bota:

fascinado por la simpleza del proceso

en el que esos cuerpos dejaban de moverse

por impulso propio.

Así no era mi pereza,

un impulso de sosiego subterráneo.

Cierto día

mi suela sangrante

esmeró tanta rabia contra el esqueleto rastrero

que desplegó el taconazo

fuera de las tablas.


***


De los terrones secos

no nacerá el pan,

pero mi grito forjará el acero

y las primeras grietas de la salida.

La vista iluminada

germinó en un camino desahogado

pero no perpetuo.

Harto de la fantasía inútil

y la tierra somnífera

y la torpe acción del sol sobre las piedras,

entrego mis pies al precipicio

y la fuerza de mi espalda

al peso del polvo prestado.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Dos himnos, tres homenajes, tres poemas eróticos - Aleister Crowley

HIMNO A PAN

¡Estremécete con el muelle deseo de la luz !
¡Oh hombre! ¡Oh, tú, hombre!
¡Ven corriendo desde la noche
de Pan !¡Io Pan !
¡Io Pan! ¡Io Pan! ¡Ven a través del mar desde Sicilia y Arcadia!
¡Vagando como Baco, con faunos que te acompañan,
y ninfas y sátiros que te guardan,
sobre un asno blanco como la leche, ven a través del mar
a mí, a mí,
ven junto Apolo, en traje de novia (pastora y pitonisa).
Ve junto a Artemisa, calzado de seda,
y lava tu blanco muslo, oh, bellísimo Dios,
entre la luna de los bosques, sobre el marmóreo monte,
en la aurora surcada de hoyuelos de la fuente ambarina!
Sumerge el púrpura del rezo apasionado
en el sagrario carmesí, en el lazo escarlata
el alma que se sobresalta en una mirada azul,
al observar los gemidos de tu exuberancia, a través
de la espesura del matorral, del nudoso tronco
del árbol viviente, que es espíritu y alma,
y cuerpo y mente.
¡Ven a través del mar,
(¡Io Pan! ¡Io Pan!)
¡Dios o Diablo, a mí, a mí!
¡Oh, tú, hombre! ¡Oh, tú, hombre !
¡Ven con trompetas que suenen estridentes sobre la colina !
¡Ven con tambores que murmuren por lo bajo desde la fuente!
¡Ven con flautas y gaitas!
¿No estoy maduro?
Yo, que aguardo, sufro y lucho
con aire que no permite a las ramas
abrigar mi cuerpo, cansado de abrazos vacuos,
fuerte como un león y afilado como una serpiente.
¡Ven, oh, ven!
Me encuentro torpe
a causa de la solitaria lujuria del poder del diablo.
Mete tu espada entre los mortificantes grilletes,
tú, que todo extingues, y todo creas,
dame el signo del Ojo Insomne,
y el exaltado augurio del áspero muslo,
y la palabra de insensatez y misterio.
¡Oh, Pan! ¡Io Pan!
¡Io Pan! ¡Io Pan! Me he despertado
entre los anillos de la serpiente,
el águila me fustiga con garras y pico;
los dioses se apartan:
las grandes fieras se acercan, ¡Io Pan !
He nacido para morir en el cuerno del Unicornio.
¡Yo soy Pan! ¡Io Pan! ¡Io Pan Pan! ¡Pan!
Soy tu compañero, soy tu hombre,
el macho de tu rebaño, soy oro, soy dios,
carne de tus huesos, flor de tu vara.
Con pezuñas de acero, corro sobre las rocas,
inflexible, de solsticio a equinoccio
Y deliro; y entre delirios estupro y desgarro
eternamente, en un mundo sin final,
enano, doncella, ménade, hombre,
por la voluntad de Pan.
¡Io Pan! ¡Io Pan Pan! ¡Pan! ¡Io Pan!

HIMNO A LUCIFER

Piensen, sin bien ni mal, ¿qué sentido tiene actuar?
Sin su clímax, la muerte, ¿qué sabor tiene
la vida? Una máquina impecable, exacta,
que va y viene por un sendero estúpido y sin sentido
para colmar brutos apetitos, su única satisfacción.
¡De qué modo tan pesado ha sido capaz de comprenderse a sí Misma!
Y aun más, este noble elemento nuestro,
de fuego en la naturaleza, de amor en el espíritu,
la vida que no se entiende a sí misma no tiene primavera, ni eje, ni fin.
Su cuerpo, un radiante rubí de sangre,
con noble pasión, Lucifer, de alma solar,
recorrió colosal al amanecer, rápido, oblicuo,
el imbécil perímetro del Edén.
Él bendijo lo que no existía con cada maldición
y salpicó de dolor la torpe alma del buen juicio,
exhaló vida en el universo estéril,
con Amor y Conocimiento echó a la inocencia.
la Clave al Goce es la desobediencia.




EL PENSADOR

¡Ciega agonía del pensamiento!
Quien brinda su pluma, su pincel o su lira
al Arte puede comprender en éste
el símbolo de su batalla en contra y a favor
de los hombres, el retrato del atormentado deleite
de su necesidad; se sienta próximo a él
el consumado del pensamiento mágico.
Rodeado por su propio abrazo se sienta;
¡rastrean los sabuesos invisibles el dolor sobre las hendiduras!
Pronto, pronto estarán sobre él; pronto, los colmillos del odio,
¡los afilados dientes del infinito sobre él!
¿Podrá el amor, o la gloria, o la riqueza, abolir esos tormentos?
¿Qué sirena de voz y pecho dulces podrá conquistarle?
¡Ninguna, estén seguros! Con sereno espanto
el pensador formula la ley eterna.

SÓCRATES (EL HOMBRE DE LA NARIZ ROTA)

Perfecta belleza labrada de deformidad,
¡oh filósofo de la nariz rota! la tuya.
Así como los diamantes, más profundos en el limo azul,
así es el secreto de tu sólida fortuna
resplandor daimónico más allá de moda e importancia
de rasgo atormentado; el espíritu de la virtud relumbra,
el genio y la sabiduría de la divina fuerza
que insufla tu rostro; ¡esplendor!, nada menos.

¡Ay! Beberás la cicuta, sufrirás
y morirás por respeto a ti mismo, ¡por amor a los demás!
¿Son hoy los hombres hermanos inseparables?
¿Es mi vida más plácida que la de los griegos?
Los griegos, al menos, me ayudarán en mi arte.
¡Crucificad a Crowley! ¡No, mis amigos!, la pócima.

BALZAC

Gigantesco, oscurecido por los misterios del hierro,
embozado, Balzac se levanta y mira.
El desdén inmenso, el silencio egipcio, el poder del dolor, 
la carcajada de Gargantúa, agitan o acallan la ígnea
estatura del Maestro, vívida.
A lo lejos, aterrado, el aire ensordecedor estremece la piel.
En vano el Maestro de «La Comedia Humana»
oscurece sus profundos ojos, genio iluminado.

Epitalamios, canciones de cuna y epitafios
están escritos en el misterio de sus labios.
La triste sabiduría, la insolente ignominia y la agonía sublime
yacen en los pliegues mortuorios de la capa, escarpadas montañas;
y la piedad se oculta en el corazón.
El torvo saber estrecha a la humanidad esencial.
Balzac se levanta, y ríe.



JUDÍA

Ella era de noble cuna, y —lo mejor— una judía;
sus malévolos labios invitaron
a los míos a probarlos; sostuve su pecho,
fresco desde la crucifixión de Cristo;
parecía que sus muslos hervían con la sangre
sorbida del bastardo de Dios.

¡Sus pechos son mi Gólgota!
¡Sus labios, sus miembros empapados!
Su secreto y ceñido baluarte
de placeres —¡absolutamente delicioso!— parece
la hendidura que la lanza abrió en su costado
dentro de la cual me regodeo del Crucificado.

CON PERRO Y SEÑORA: IDILIO DE OCTUBRE

El otoño llega al tiempo que nos tendemos
en las mullidas nubes de luz de celosía
que anuncian la oscuridad, pero distinguimos
un guiño ingenuo a través la noche,
mi amante, mi gran danés y yo
Y mis ojos fijan el rapto, como en la cama
él lame los labios flojos de ella, e intenta
tentar su lengua. Mi fuego aumenta.
Sus pechos pesados y colgantes atraen
mis dientes y se enjoyan con sangre,
su mano prepara el sacrificio
que desea de mí, la inundación
que viene de los los santuarios del Paraíso.
Su otra mano tiene la malicia
para despertar la locura del Danés,
cuya mirada cárdena se amotina,
los ojos de ella pierden la calma que tenían,
mi cuerpo crece, henchido de amor.

NECROFILIA

Para verter dentro de tu corazón la semilla
mezclada con la descarga venenosa
a partir de una glándula hinchada, inflamada y grande
con la raza deliciosa de la gonorrea;
para profundizar en tu vientre, y beber
los líquidos ateos, y la piscina
de fétida putrefacción de las heces
que tu cadáver ahorcado dio, cuyo olor delicioso
excita estas canciones sublimes.
La verga obtiene un nuevo deseo; penetra, aúlla, aprisiona, chupa,
delira, chilla, mastica, exalta la cogida,
¡Espera! ¡Me vengo! ¡Muero! ¡Dios mío!