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martes, 25 de agosto de 2020

Asamblea de palabras #poesía: Poema del día: "Un supermercado en California", de Allen Gisnberg

asamblea de palabras #poesía: Poema del día: "Un supermercado en California", de...

Un supermercado en California


Qué cosas pienso de ti esta noche,
Walt Whitman, porque caminé por
las calles laterales, bajo los
árboles con dolor de cabeza y
consciencia de mí mismo mirando
la luna llena.

En mi hambriento cansancio, y en
busca de imágenes que comprar,
entré al supermercado de frutas de
neón, soñando con tus
enumeraciones!

¡Qué melocotones y qué
penumbras! ¡Familias al completo
haciendo la compra por la noche!
¡Pasillos llenos de maridos!
¡Esposas donde los aguacates,
bebés donde los tomates! — y tú,
García Lorca, ¿qué estabas
haciendo tú allá abajo junto a las
sandías?

Te vi Walt Whitman, sin hijos, viejo
mendigo solitario, hurgando entre
las carnes del refrigerador y
echándole el ojo a los muchachos
de las verduras.
Te oí hacerles preguntas a todos:
¿Quién mató las chuletas de
cerdo? ¿Qué valen los plátanos?
¿Acaso eres tú mi Angel?

Yo anduve entrando y saliendo de
entre las brillantes montañas de
latas siguiéndote, perseguido en
mi imaginación por el detective del
almacén.

Caminamos a grandes zancadas
por los abiertos corredores, juntos
en nuestro solitario capricho
catando alcachofas, poseyendo
cada una de las exquisiteces
congeladas, y sin pasar ni una sola
vez por caja.

¿A dónde nos dirigimos, Walt
Whitman? Las puertas se cierran
dentro de una hora. ¿En qué
dirección apunta tu barba esta
noche?

(Toco tu libro y sueño en nuestra
odisea en el supermercado y me
siento absurdo),

¿Caminaremos acaso durante
toda la noche a través de solitarias
calles? Los árboles añaden
sombras a las sombras, las luces
de las casas están apagadas, los
dos nos vamos a sentir muy solos.

¿Caminaremos acaso soñando en
la perdida América del amor
mientras pasamos junto a azules
automóviles aparcados en
caminos particulares, camino de
vuelta a nuestra silenciosa casa?

Ah, querido padre, barbagrís,
solitario y viejo maestro del coraje
¿con qué América te encontraste
cuando Caronte dejó de empujar
con la pértiga su bote y tomaste
tierra en una humeante ribera y
permaneciste observando cómo
desaparecía el bote en las negras
aguas del Leteo?


Allen Ginsberg, incluido en Cinco poetas de la Generación beat (Ediciones Alma_Perro, s.l., s.a.).


Dylan (o Zimmerman) & Ginsberg

miércoles, 22 de enero de 2020

Los callos de Cenicienta

Hasta las doce
ni un minuto más
olvidate
vine parada en el bondi
ni un asiento libre
efectivo no saqué
y el Uber cobraba un huevo:
sábado a la noche, toda el reino al mismo castillo.
Olvidate
metí como burra todo el día
limpié
hice las compras
¿sabés lo que comen en casa esos ladillas?
¿y lo que se lava de ropa?
¿y el perro negro adentro del pecho
que no te deja respirar?
Olvidate, olvidate,
los zapatos los saqué en doce cuotas
el vestido lo hice yo
como si cada hilo costara un peso;
me hice una cola en el pelo
viendo un video en Youtube
y el perro negro ladraba
y un poco de base en la jeta para tapar los granos
un poco de rimmel de mi hermana
negro como el perro.
Olvidate
vine para irme cuando quiera
y bailar mientras pueda.
olvidate
no tenés idea
como apretan estos zapatos de mierda
otra de tantas
decisiones mal tomadas:
el alquiler de un mes
un pasaje a Floripa, fuera de temporada.
Olvidate,
o mejor dejá, me olvido yo
encima me quedan chicos
no hay magia, siempre me olvido
y dejo que el perro me muerda
no ladra siempre
pero yo lo siento
como al hambre cada día
un hacha afilada
un jornal mal liquidado
el perro sin su hueso
el dedo sangra
la ampolla estalla como una fruta podrida
los talones
las pantorrillas
mejor me olvido
mañana los limpiaré
para borrarles la huella de la noche
y mañana los vendo en Mercadolibre.

lunes, 4 de junio de 2018

"Pornosonetos" - Ramón Paz (2003, 2005)

I
Hay días que la tetas me persiguen
a partir de noviembre sobre todo
las tetas me provocan a su modo
me buscan y me apuntan y me siguen
con el calor asoman se acrecientan
inundan sobresalen en su altura
con su poder plural y su bravura
las tetas en noviembre me atormentan
llenan todo de sed y van triunfantes
se posan en el aire y al mamífero
lo abisma tanto escote tan mortífero
le duele tanta vida por delante
yo me quiero morir arrinconado
por un gran par de tetas sepultado.

II
Todos esos guascazos de palabras
los polvos recortados de tus prosas
germinan en sonetos como rosas
como amores de niños y de cabras
como oscuros recortes de censores
guardados en el sexo de su armario
como amores de fofo funcionario
vestido con levita y suspensores
el semen escondido se eyacula
inevitablemente en algún lado
algunos lo liberan con su amado
otros dentro del ojo de la mula
yo espero que mi cuesta se repeche
llenando endecasílabos de leche.

III
A rolo la mujer lo sorprendió
pajeándose con gafas de 3D
sentadito mirando la tv
y a las tres menos cuarto lo dejó
yo no quiero vivir con un pajero
le dijo y se rajó y ahí quedó rolo
medio triste o alegre medio solo
continuando su asunto con esmero
por fin la casa toda para mí
sin el feminodonte dando vueltas
por fin mirar las guáchidas esbeltas
posando en el canal fashion tiví
mi amigo todo el día haciendo nada
pidiéndose una pizza una empanada.

IV
En medio del camino de la vida
el taxi me conduce hacia el infierno
recién salgo del cielo un cuerpo tierno
se abrió para mí solo y la avenida
parece que me lleva que me flota
y acelera virgilo gómez bruno
matrícula cien mil quinientos uno
y agosto al mediodía casi explota
que me lleve hasta el fin de las ciudades
que me guíe hasta el borde de mi suerte
que me lleve hasta el fondo de la muerte
que me enseñe la sombra y las verdades
estoy en el placer anonadado
ya ni el diablo me quita lo garchado.

V
Qué lindo te quedaba ese vestido
a flores que llenaron el espacio
de la noche de marzo y todo el lacio
perfume de tu pelo y el sonido
del cierre del costado cuando apenas
lo fui bajando un poco y me frenaste
y fui bajando en besos respiraste
porque te abrí y abriste esas morenas
rodillas y tus muslos toda suave
y te aparté la tanga y tu sonrisa
secreta depilada monalisa
se abrió como el cerrojo con la llave
se abrió toda tu luz y ese vestido
voló por la penumbra florecido.

VI
borracho en peatonal todo a los gritos
zafándose del cana yo no robo
salgo a juntar cartón yo no soy lobo
soy cordero no soy de esos putitos
que porque ganan plata se creen mucho
y te quieren pisar y acobardarte
yo no salgo con fierros a matarte
yo tengo dignidad yo no soy trucho
y andaba así a los saltos predicaba
con los brazos al cielo mucha fuerza
juntando la revolución dispersa
se viene el fin del mundo amenazaba
todos blandos curiosos y él ahí fijo
aguante jesucristo putos dijo.

lunes, 1 de agosto de 2016

"Autobiografía" - Lawrence Ferlinghetti (¿1958?)

Estoy llevando una vida tranquila
en la barra de Mike todos los días,
mirando a los campeones de billar en el salón Dante
y a los adictos al flipper francés.
Estoy llevando una vida tranquila
en el bajo este de Broadway.
Soy americano.
Fui un típico niño americano.
Leí la revista del scout Americano
y me volví scout en los suburbios.
Me creí Tom Sawyer atrapando cangrejos de río en el Bronx, imaginando que era el Mississippi.
Tuve un guante de béisbol y una bicicleta American Flyer.
Entregué la revista Home Companion a las cinco de la tarde
o el Herald Tribune a las cinco de la mañana.
Todavía oigo el golpe sordo del periódico cayendo en porches olvidados.
Tuve una infancia infeliz.
Vi aterrizar a Lindberg.
Miré hacia mi tierra y no vi ningún ángel.
Me atraparon robando lápices en un bazar de cinco centavos
el mismo mes que fui Águila scout.
Corté árboles para el servicio público
y me senté sobre ellos.
Desembarqué en Normandía
en un bote a remos que se dio vuelta.
Vi ejércitos refinados en la playa en Dover.
Vi pilotos egipcios en nubes púrpura,
tenderos subiendo persianas al mediodía
ensalada de papas y dientes de león en picnics anarquistas.
Estoy leyendo "Lorna Doone"
y una biografía de John Most,
el terror de los industriales con una bomba en el escritorio a toda hora.
Vi el desfile de los camiones de basura el día de Colón
detrás de los trompetistas pedorrientos.
Hace mucho que no visito los claustros o los graneros,
pero he pensado en ir.
Vi el desfile de los camiones de basura mientras nevaba.
Comida chatarra en las ferias.
Escuché el discurso de Gettysburg y la lectura de Ginsberg.
Me gusta aquí y no pienso volver al lugar de donde vine.
También me colé en vagones vagones vagones.
Viajé entre hombres desconocidos.
Estuve en Asia, con Noé en el arca.
Estuve en la India, cuando Roma fue construida.
Llegué al pesebre montado en un burro.
Vi al dealer eterno en una colina blanca
al sur de San Francisco
y la Mujer Que Ríe en el Luna Park
fuera de la casa de la risa, en una tormenta, riendo todavía.
Oí las parrandas por la noche.
Vagué solitario en una multitud.
Estoy llevando una vida tranquila en la barra de Mike todos los días,
observando cómo el mundo cruza caminando en sus curiosos zapatos.
Una vez salí a caminar alrededor del mundo,
pero me di por vencido en Brooklyn:
ese puente fue demasiado para mí.
Me dediqué al silencio, al exilio y la astucia.
Volé muy cerca del sol y mis alas de cera se fundieron.
Busqué a mi padre, a quién nunca conocí.
Busqué al Líder perdido con quién volé.
Los jóvenes deberían ser exploradores,
el hogar es dónde se comienza.
Pero mamá nunca me advirtió que habrían escenas como éstas.
Cansado del útero, descansé, he viajado.
Fui un pueblo fantasma. Vi la ciudad de los tontos.
Oí llorar a Kid Ory. Oí el sermón de un trombón.
Oí a Debussy a través del filtro de una sábana.
Dormí en cien islas donde los libros eran árboles.
Oí el canto de aves como campanas.
Usé ​​pantalones de franela gris y caminé en la playa del infierno.
Viví en cien ciudades donde los árboles eran libros.
¡Qué subtes, qué taxis, qué cafés!
¡Qué mujeres con pechos ciegos,
miembros perdidos entre los rascacielos!
Vi las estatuas de los héroes en las plazas.
Danton regando de llanto la entrada del metro,
Colón en Barcelona, apuntando al oeste, ramblas arriba hacia el American Express,
Lincoln en su trono de piedra, y su cara también de piedra en Dakota del Norte.
Sé que Colón no inventó América.
Oí a un centenar de Ezra Pound quebrados, sin casa.
Todos deberían ser liberados.
Pasó mucho tiempo desde que fui pastor.
Estoy llevando una vida tranquila en la barra de Mike todos los días,
leo los clasificados.
Leí el Reader´s Digest de principio a fin y noté la estrecha semejanza entre los Estados Unidos y la Tierra Prometida,
donde cada moneda está marcada con EN DIOS CONFIAMOS
aunque los billetes de un dólar no llevan esa marca, ya que son los dioses en sí mismos.
Todos los días leo los anuncios clasificados
buscando una piedra, una hoja, una puerta olvidada.
Oigo cantar a América en las páginas amarillas.
¿Quién sabe que el alma también tiene convulsiones?
Leo los periódicos todos los días y leo a la humanidad fuera de lugar,
en la triste charla hueca de la letra impresa.
Veo el lago Walden, que se drenó para construir un parque de atracciones.
Veo que están haciendo que Melville se coma su ballena.
Veo avecinarse una nueva guerra,
pero no estaré allí para pelearla.
Leí las pintadas en las paredes del baño,
ayudé a  Kilroy a escribirlas.
Marché por la Quinta Avenida tocando la trompeta en un pelotón severo, pero me apresuré en regresar a la Kasbah en busca de mi perro.  
Veo una semejanza entre los perros y yo.
Los perros son los observadores auténticos que recorren el mundo de arriba abajo a través del país de Molloy.
He cruzado callejones estrechos demasiado para un Chrysler.
Vi cien carros lecheros sin caballos en un terreno baldío en Astoria.
Ben Shahn nunca los pintó pero estaban allí, perdidos en Astoria.
Oí el canto del pordiosero.
Conduje por autopistas, y creí las promesas de los carteles.
Crucé los edificios horizontales de Jersey y vi las ciudades de la llanura,
y me revolqué en la selva de Westchester con sus bandas errantes de nativos nómadas en camionetas rurales.
Los vi.
Soy el hombre.
Estuve allí.
Sufrí un poco.
Soy americano.
Tengo pasaporte.
No sufrí en público,
y soy demasiado joven para morir.
soy un self-made-man.
Tengo planes para el futuro,
estoy a la espera de un trabajo de primera.
Tal vez me mude a Detroit.
Sólo por el momento soy vendedor de corbatas.
Soy un don nadie.
Soy un libro abierto para mi jefe.
Soy un misterio completo para mis amigos más cercanos.
Estoy llevando una vida tranquila en la barra de Mike todos los días,
mirándome el ombligo.
Soy parte de la gran locura del cuerpo.
Vagué por varios bosques a la noche,
dormí borracho en los umbrales.
Escribí historias frenéticas y sin puntuación.
Soy el hombre.
Estuve allí.
Sufrí un poco.
Me senté en sillas incómodas.
Soy una lágrima del sol.
Soy la colina donde los poetas corren.
Inventé el alfabeto luego de observar el vuelo de las grullas que formaban letras con las patas.
Soy un lago en una llanura.
Soy una palabra en un árbol.
Soy una colina de poesía.
Un bombardeo sobre lo inarticulado.
Soñé que todos mis dientes se caían,
pero que mi lengua vivía para contar el cuento.
Porque soy un fotograma de poesía.
Soy un archivo de canciones.
Soy un pianista en un casino abandonado
en una explanada de un balneario
en una niebla densa que sigue tocando.
Veo una semejanza entre la Mujer Que Ríe y yo.
Escuché el sonido de verano en la lluvia.
Vi niñas en los paseos marítimos enfrentarse a sensaciones encontradas:
entiendo sus vacilaciones,
soy un recolector de fruta.
He visto como los besos causan euforia.
Me he arriesgado al encanto.
Vi a la Virgen bajo un manzano en Chartres,
y a Santa Juana arder en Bella Unión.
Vi jirafas en los juegos de los niños
sus cuellos como el amor,
enroscados en las circunstancias de hierro del mundo.
Vi a Venus Afrodita sin brazos en un pasillo de corrientes de aire.
Oí el gemir de una sirena en la Quinta Avenida.
Vi bailar a la Diosa Blanca en la Calle de las Bellas Artes el 14 de Julio,
y a la Hermosa Dama Sin Piedad hurgarse la nariz en Chumley´s.
No hablaba inglés, era rubia y tenía la voz ronca.
Estoy llevando una vida tranquila en la barra de Mike todos los días,
mirando a los jugadores de billar representar la escena del minestrone
devorando macarrones
he leído en alguna parte
el significado de la existencia
pero se me olvidó adónde.
Pero soy el hombre
y estaré allí.
Y puedo hacer que hablen los labios de los que duermen.
Y puedo hacer de mis libretas haces de hojas de hierba.
y puedo escribir mi propio
epitafio epónimo
dando indicaciones a los jinetes que pasan.