viernes, 23 de octubre de 2026

Paul Eluard - "Primeramente"

I


En voz alta

Se elevó el amor ligero

Con tan brillante esplendor

Que en su desván la cabeza

Tuvo miedo a confesar todo.


En voz alta

Cubrieron los cuervos de la sangre

La memoria de otros nacimientos

Después derramados en la luz Futuro pulverizado de besos.

Imposible injusticia sólo un ser existe en el mundo

El amor elige al amor sin cambiar de rostro.


II


Sus ojos son contornos de luz

Bajo la osadía de su desnudez.


A flor de transparencia

Los cambios de pensamiento

Anulan las apagadas palabras.


Ella eclipsa todas las imágenes

Deslumbra al amor y sus sombras rebeldes

Ama - ama para olvidarse.


III


Los todopoderosos representantes del deseo

De los graves ojos recién nacidos

Para suprimir la luz

El arco de tus senos tendido por un ciego

Que se acuerda de tus manos

Tu suave cabellera

Son en el río ignorante de tu cabeza

Caricias al filo de la piel.


Y tu boca que enmudece

Puede probar lo imposible.


IV


Te lo he dicho para las nubes

Te lo he dicho para el árbol del mar

Para cada ola para los pájaros entre las hojas

Para los guijarros del ruido

Para las manos familiares

Para la mirada que se hace rostro o paisaje

Y a quien el sueño devuelve el cielo de su color

Para la noche entera bebida

Para la verja de los caminos

Para la ventana abierta para una frente descubierta

Te lo he dicho para tus pensamientos para tus palabras

Toda caricia toda confianza se sobreviven.


V


Más era un beso

Menos las manos en los ojos

El halo de la luz

En los labios del horizonte

Y unos remolinos de sangre

Que se entregaban al silencio./


VI


Tú sola y oigo la hierba de tu risa

Tú la cabeza que te conduce

Y desde la circa de los peligros de muerte

Sobre los brumosos globos de la lluvia de los valles

Bajo la densa luz bajo el cielo de la tierra

Engendras la caída.


Los pájaros ya no son un refugio suficiente

Ni la pereza ni el cansancio

El recuerdo de los débiles arroyos y los bosques

En la mañana de los caprichos

En la mañana de las caricias visibles

En la aurora de la ausencia y la caída


Las barcas de tus ojos se pierden

En el encaje de las desapariciones

El abismo se ha revelado otros han de apagarlo

Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche.


VII


La tierra es azul como una naranja

No es ningún error las palabras no mienten

No os obligan a cantar

Y en vez de oírse unos besos

Unos insensatos amores

Su boca de alianza

Tiene todos los secretos todas las sonrisas

Y tan indulgentes vestidos

Que se le creería del todo desnuda.


Las avispas florecen de verde

El alba se coloca en torno al cuello

Un collar de ventanas

Y unas alas envuelven a las hojas

Tú tienes toda la alegría solar

Todo el sol de la tierra

Sobre los caminos de tu belleza.


VIII


Mi amor por haber figurado mis deseos

Puesto tus labios en el cielo de tus palabras como un astro


Tus besos en la noche viva

Y en torno a mí la estela de tus brazos

Como una llama en señal de conquista

Mis sueños son en el mundo

Claros y eternos


Y cuando tú no estás

Sueño que duermo sueño que sueño


IX


Donde la vida se contempla todo está sumergido

Por encima de las coronas del olvido

El vértigo en el corazón de las metamorfosis

Una escritura de algas solares

El amor y el amor.


Tus manos hacen el día entre la hierba

Tus ojos hacen el amor en pleno día

Con las sonrisas en el talle

Y tus labios en las alas

Te colocas en el lugar de las caricias

Te colocas en el lugar de los sueños.


X.


Tan serena apagada calcinada la piel gris

Predilecta de la noche presa en sus flores de escarcha

Apenas contiene de la luz sino las formas.


Sentirse enamorada le hace estar hermosa

Sin tener que esperar la primavera.


El cansancio la noche el descanso el silencio

Todo un mundo viviente entre los astros muertos

Con la confianza en la pervivencia

Ella está siempre visible cuando ama.


XI


Ella no sabe tender lazos

Tiene los ojos en su belleza

Tan simple tan simple es seducir

Y son sus ojos quienes la encadenan

Y es sobre mí en quien se apoya

Y es sobre ella sobre quien arroja

La red voladora de las caricias.


XII


La mentira que amenaza las tenaces y arriesgadas astucias

Las bocas al fondo de los pozos los ojos al fondo de las noches

Las súbitas virtudes las redes que se arrojan al azar

Los deseos de inventar ardides admirables

Las guadañas las trampas entre los cuerpos entre los  labios

Las paciencias macizas las impaciencias calculadas

Todo lo que se impone y reina

Entre la libertad de amar

Y la de no amar

Todo lo que tú desconoces.


XIII


Enamorada en secreto detrás de tu sonrisa

Desnuda las palabras de amor

Descubren tus senos y tu cuello

Tus caderas y tus párpados

Descubren todas las caricias

Para que los besos en tus ojos

Te muestren en toda tu estatura.


XIV


El sueño ha apresado la huella

Y el color de tus ojos


XV


Se inclina sobre mí

Corazón ignorante

Para ver si la amo

Confía olvida

Bajo las nubes de sus párpados

Su cabeza se duerme en mis manos

Donde estamos

Juntos inseparables

Vivientes vivos

Vivientes viviendo

Y mi cabeza rueda en sus sueños.


XVI


Bocas ávidas de los colores

y de los besos que las dibujan

Llama hoja agua sensible

Un ala las mantiene en su palma

Una risa les derriba.


XVII


Con una sola caricia

Te hago brillar con todo tu resplandor.


XVIII


Vaivén de carne pasto tembloroso

En las orillas de la sangre que desgarran el día

Perseguida por la sangre nocturna

Desmelenada la garganta presa de los abusos de la tempestad


Víctima abandonada por las sombras

Por los pasos más suaves y los límpidos deseos

Su frente no será ya el reposo seguro

Ni sus ojos la gracia de soñar con su voz

Ni sus manos las manos que liberan.


Ahechada, de pasión ahechada de amor sin amar a nadie .

Ella se forja incomensurables dolores

Y todas sus razones para sufrir desaparecen


XIX


Una brisa de danzas

Por un camino sin fin

Los pasos de las hojas más veloces

Las nubes esconden tu sombra.


La boca de fuego de armiño

De hermosos dientes el fuego

Caricia color de diluvio

Tus ojos persiguen la luz.


El rayo rompe el equilibrio

Las lanzaderas del miedo

Dejan caer la _noche

Al fondo de tu imagen.


XX


Al alba te amo la noche entera en mis venas

La noche entera mirándote

Teniendo que adivinar todo seguro de las tinieblas

Que me conceden el poder

De envolverte

De agitar tu deseo de vivir

En el seno de mi inmovilidad

El poder de revelarte

De liberarte de perderte

Llama invisible en la claridad.


Si te vas la puerta se abre sobre el día

Si te vas la puerta se abre sobre mí.


XXI


Nuestros ojos intercambian su luz

Su luz y el silencio

Hasta no reconocerse

Hasta sobrevivir a la ausencia


XXII


Con la frente en el cristal como a quien hace velar la pena

Cielo cuya noche he traspasado

Diminutas llanuras en mis manos abiertas

En su doble horizonte inerte a insensible

Con la frente en el cristal como a quien hace velar la pena

Yo te busco más allá de la espera

Más allá de mí mismo

Y no sé -tanto te amo-

Cuál de los dos se halla ausente.


XXIII


Viaje del silencio

Desde mis manos a tus ojos


Y entre tus cabellos

Donde unas doncellas de mimbre

Se adosan al sol

Mueven los labios

Y dejan a la sombra de cuatro hojas

Alcanzar su cálido corazón de sueño.


XXIV


La habitual

Simula felicidad como el que simula ser ciego

El amor incluso cuando apenas en él se piensa

Ella está en la ribera y en todos los brazos

Eternamente

Y a su merced se halla el azar

Y el sueño de los ausentes

Ella sabe que vive

Todas las razones de vivir.


XXV


Me separé de ti

Pero el amor me acompañó siempre

Y cuando le tendí los brazos

El dolor se hizo más amargo

Todo un árido desierto


Por separarme de mí mismo.


XXVI


He cerrado los ojos para no ver nada

He cerrado los ojos pare llorar

Por no verte.


Dónde están tus manos las manos de la caricia

Dónde están tus ojos la voluntad del día

Tú perdido todo ya no estás aquí

Para iluminar la memoria de las noches.


Yo perdido todo solo me veo vivir.


XXVII


Los cuervos aletean por los campos

La noche se apaga

Para una cabeza que se despierta

Los blancos cabellos el último sueño

Las manos se hacen luz de su sangre

De sus caricias


Una estrella llamada azul

Y cuya forma es terrestre


Enloquecida por los aullidos

Enloquecida por los sueños

Enloquecida por los capelos . del. ciclón fraterno

Infancia enloquecida por los fuertes vientos

Cómo harías la hermosa la coqueta


No se reirá más

La ignorancia la indiferencia

No revelarán su secreto

Tú no sabes saludar a tiempo

Ni compararte con las maravillas

Pero me oyes

Tu boca comparte mi amor

Y es por tu boca

Detrás del vaho de nuestros besos

Por donde estamos unidos.


XVIII


Roja enamorada

Para compartir tu placer

Yo me tiño de dolor.


Yo he vivido tú cierras los ojos

Te encierras en mí

Acepta entonces vivir.


Todo lo que se repite es incomprensible

Tú naces en un espejo

Delante de mi antigua imagen.


XXIX


Seria preciso que un solo rostro

Respondiera por todos los nombres del mundo.

jueves, 22 de octubre de 2026

William Skakespeare - "Macbeth" (fragmento de acto primero)

BRUJA I.a

¿Cuándo volvemos a vemos?

¿Bajo lluvia, rayo y trueno? 

BRUJA 2.a

Cuando acaben brega y bronca

y haya derrota y victoria.

BRUJA 3.a 

Antes de que el sol se ponga.

BRUJA I.a

¿En qué lugar? 

BRUJA 2.a

En el yermo.


BRUJA 3.a

A Macbeth allí veremos. 

BRUJA I.a

¡Voy, Graymalkin! 

[BRUJA 2.a]

Llama Paddock. 

[BRUJA 3.a]

¡En seguida!

TODAS

Bello es feo y feo es bello.

Flota en bruma y aire espeso.


Salen.


I.ii Fragor de combate. Entran el REY [DUNCAN], MALCOLM, DONALBAIN, LENNOX y acompañamiento, y se encuentran con un CAPITÁN cubierto de sangre.


REY

¿Quién es ese ensangrentado? A juzgar por su aspecto 

podrá darnos las últimas noticias de la sublevación. 

MALCOLM 

Es el official que, como digno 

e intrépido soldado, me salvó 

del cautiverio.   ¡Salud, valiente! 

Cuenta al rey cómo estaba la batalla 

cuando la dejaste. 

CAPITÁN 

Muy dudosa: como dos 

nadadores extenuados que se agarran 

e impiden su destreza. El cruel Macdonald 

(que bien merece el nombre de rebelde 

y para ello acapara sobre sí 

todo un enjambre de infamias) recibió 

de las Islas del Oeste soldadesca irlandesa, 

y la Fortuna, sonriendo a su ruin causa, 

parecía la puta de un rebelde. Mas todo en vano:

el bravo Macbeth (pues es digno de tal nombre), 

despreciando a la Fortuna y blandiendo 

un acero que humeaba de muertes sangrientas, 

cual favorito del Valor se abrió camino 

hasta afrontar al infame 

y, sin mediar adiós ni despedida, 

lo descosió del ombligo a las mandíbulas 

y plantó su cabeza en las almenas.

REY 

¡Ah, bravo pariente, noble caballero!


CAPITÁN

Mas, así como donde el sol comienza a relucir 

estallan truenos y tormentas de naufragio, 

así, de la fuente que podia dar consuelo 

brota el desconsuelo. Escuchad, rey de Escocia: 

apenas la justicia, armada de bravura, 

forzó a los raudos irlandeses a la huida, 

el rey noruego avistó su ventaja 

y, con arenas remozadas y refuerzos, 

renovó la contienda. 

REY 

Asustaría a nuestros jefes, Macbeth y Banquo. 

CAPITÁN 

Sí, como el gorrión al águila o la liebre al león. 

Si digo la verdad, ambos eran 

como cañones cebados con doble carga, 

pues redoblaron doblemente el contraataque. 

Si no querían bañarse en sangre caliente 

o hacer memorable un nuevo Gólgota, 

yo no sé... Estoy débil; 

mis heridas piden cura.

REY

Igual que tus palabras, ellas te enaltecen: 

ambas alientan honor.   ¡Traedle un médico!


[Sale el CAPITÁN acompañado.] 

Entran Ross y ANGUS.


¿Quién llega aquí?


MALCOLM

El noble Barón de Ross.


LENNOX

¡Qué premura le asoma por los ojos! 

Su aspecto es el de quien trae noticias insólitas. 

ROSS 

¡Dios salve al rey! 

REY 

Noble barón, ¿de dónde vienes? 

Ross 

De Fife, gran rey, donde las banderas 

noruegas se mofan del cielo y con su soplo 

escalofrían a nuestra gente. 

El rey noruego, con un aluvión de hombres 

y el apoyo del traidor más desleal, 

el Barón de Cawdor, emprendió un aciago ataque 

hasta que el novio de Belona, con recia armadura, 

le respondió en términos iguales, 

espada contra espada, brazo contra brazo, 

frenando su indómito brío y, en conclusión, 

la victoria fue nuestra. 

REY 

¡Gran dicha!

ROSS

Y ahora Sweno, el rey de Noruega, 

suplica la paz. Mas no accedimos 

al entierro de sus hombres hasta que en Inchcomb 

nos pagó diez mil táleros a todos nosotros. 

REY 

Nunca más traicionará el Barón de Cawdor 

mi íntimo afecto. Su muerte disponed 

y saludad con su título a Macbeth. 

ROSS 

Mandaré que se haga. 

REY 

Lo que él ahora pierde, el noble Macbeth gana.


Salen.


I.iii Truenos. Entran las tres BRUJAS.


BRUJA I.a

¿Dónde has estado, hermana?

BRUJA 2.a

Matando cerdos.

BRUJA 3.a

Y tú, hermana, ¿dónde?

BRUJA I.a

Con castañas en la falda, la mujer de un navegante

masticaba y masticaba. «Dame», le digo.

«¡Atrás, so bruja!», grita la sucia culona.

Su marido se fue a Alepo, capitán del Tigre.

Navegaré en un cedazo 

y, como rata sin rabo, 

yo gozaré y gozaré.

BRUJA 2a

Te doy un viento.

BRUJA I.a

Lo agradezco.

BRUJA 3.a 

Yo, uno más. 

BRUJA I.a 

Yo ya tengo los demás, 

y los puertos donde soplan, 

y los puntos que la rosa 

de los vientos bien conoce. 

Cual paja le pondré seco; 

no podrá entregarse al sueño 

ni de noche ni de día; 

su vida será maldita. 

En pena un mes y otro mes, 

ha de menguar y caer; 

y aunque el barco no se pierda, 

lo batirán las tormentas. 

Mirad lo que tengo. 

BRUJA 2.a

¡Enséñame, enséñame!


BRUiA I.a

Es el pulgar de un piloto 

que naufragó a su retorno.


Tambor dentro.


BRUJA 3.a

¡Tambor, tambor! 

Macbeth llegó.


TODAS

Las Hermanas, de la mano, 

correos de mar y campo, 

dan así vueltas y vueltas, 

tres de éste, tres de ése, 

y tres de este lado, nueve. 

¡Chsss...! El hechizo está presto.

"Las tres brujas": Johann Heinrich Füssli (1783)

viernes, 16 de octubre de 2026

Frances, el mudo

Embalse,

noche encendida

oigo lepra,

carcome

sopla tumor

púa consume la vena también

solicito diagnóstico:

¿Hay una cura?

Abierta ala de águila

pereza en litros

en cama mejor en cama 

veinticuatro siete 

sin trabajo ni sueño

lavé las sábanas,

lavé la culpa

y la sonda:

no lavé la sangre

escucho y no terminó

última esperanza quirúrgica

demasiados corazones latieron en esta tierra

fe prostética

no me ha vuelto a molestar

mi orina goteando a mi costado

devuélvanme los ojos

devuélvanme los ojos

médicos dementes.

¡Mi pulmón es de nylon!

¡Mi pulmón es de nylon, 

dementes!

Me robaron los tejidos

las raíces de los dientes

y mi cara,

¿Dónde está mi cara?

perdí una pierna en la diabetes,

el cerebro en redes sociales.

Erupción de arsénico al borde del ojo

signo crustáceo lumbreado

(...)

sábado, 10 de octubre de 2026

Me interno en un trópico desconocido

Me interno en un trópico desconocido

una segunda mortaja de ramas sin flores

senderos de hormigas en el barro

helechos gigantes desmiembro con mis hombros.

El suelo se fractura a cada paso.

Desde el continente,

emigro a un islote náufrago,

camino con pausa para no irritar a las alimañas durmientes:

soy intruso en este terreno, 

adivino al tigre entre el follaje

planeando maniobras de asalto

hijas del hambre de la mandíbula.

Huye 

se espanta al ver en mí su propio reflejo

un espejo infame.

Un rayo de sol se filtra entre las ramas más altas:

avanzo un paso,

vuelvo la vista,

se ha renovado el lienzo.

Una serpiente enlazada en su rama

silba su siesta de silencio.

Nudos de pulpa verde crecen hasta la cima de los eucaliptus:

todo aquí se nutre de agua,

de nada más que del agua;

de donde vengo la sed es la norma,

de donde vengo nos nutrimos de sed.

Los jadeos del aire caliente

ondean las hojas más livianas 

el calor, insoportable

la vegetación, lujuriosa 

los insectos me rayan la cara

la humedad, 

las capas de hojas muertas sobre hojas muertas

insisten en ser suelo nuevo,

la yedra desprende un olor que espanta a los pájaros jóvenes

insisto a fuerza de pasos penetrar en la selva retinta

revienta la tierra de tanta raíz.

Estoy de paso, me repito, estoy de paso.

Revivo de a una palabra a la vez

mi lengua montaraz empuja,

se empeña en demostrar,

empuja,

descarga mi discurso como un río profundo

como el vapor al agua hirviendo.

Camino y alcanzo el límite de la arboleda

y de mi paciencia.

Bajo a la ciudad, 

y cuanto sea posible, bajo un poco más.

Siempre queda una última puerta,

siempre una escalera siguiente.

Los trenes estremecen mi cabeza con su entusiasmo mecánico,

sobre mis sienes zumban turbinas que extraen el aire dopado,

cargado de electrolitos y azufre.

Bajo un poco más 

entablo combate con la ley de gravedad,

peleo a muerte lo más abajo que pueda llegar.

Mientras, por los azulejos

desbordan los ríos subterráneos.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Robert Desnos - "reflexiones sobre la poesía"

Hay una constante poética. Hay cambios de moda. Hay cambios en los gestos. También hay motivos de inspiración tan imperiosos que, de todas maneras, deben ser expresados. Estos patrones inspiradores existen ahora mismo y necesitan hablar ahora mismo.

*

Cada uno encuentra su alimento poético donde le gusta. Leer Los dioses verdes, de Pierre Devaux, me enseñó más sobre un posible mecanismo de la imagen poética que este o el otro artículo sesudo.

*

Villon, Gérard de Nerval, Góngora me parecen, como el gran Baffo, sujetos de reflexiones actuales sobre la técnica poética. Unir el lenguaje popular, el más popular, de atmósfera inexpresable, a una imaginería aguda; anexar los dominios que, aún hoy, parecen incompatibles con el maldito “lenguaje noble" que renace constantemente de las lenguas arrancadas al sarnoso cerbero que resguarda el acceso al terreno poético, me parece una tarea deseable, sin olvidar, repito, ciertas razones de peso de inspiración actual...

*

Los grandes nombres de nuestro tiempo (me refiero a los poetas) aún no tienen asegurado un lugar más alto que el tercer estante de la biblioteca de un erudito curioso del año 2000. Pero no tiene importancia. La gran poesía puede, por necesidad, ser actual, de circunstancias... puede, por tanto, ser fugaz.

*

La poesía puede ser una cosa o la otra. No necesariamente tiene que ser o esto o aquello... excepto ser delirante y lúcida.

*

Las escuelas se suceden y se fusionan. El romanticismo abarca ahora Parnaso, simbolismo, naturalismo. Hay un romanticismo ateo, un romanticismo Católico. Y, si miramos de cerca, el romanticismo concilia el siglo XVIII filosófico con la Edad Media metafísica... concilia como lo haría un cocinero que combinara el aceite y el vinagre a la hora de preparar una ensalada.

*

Me parece que más allá del surrealismo hay algo muy misterioso a conocer, más allá del automatismo está lo deliberado, más allá de la poesía está el poema, más allá de la poesía sufrida hay poesía impuesta, más allá de la poesía libre está el poeta libre.

*

Este dominio misterioso del que acabo de hablar lo siento detrás de Nerval, de quien tendremos que partir de nuevo para liberarnos de Mallarmé, de Rimbaud, de Lautréamont. Pero las puertas de este dominio tal vez sólo se abran con una palabra que se encuentra en la jerga de las baladas de Villon.

*

Góngora... el poema sigue su camino recto a través del bosque oscuro y en todas partes, por una gran avenida, pero, a derecha e izquierda, partiendo de los callejones, hay senderos transversales, sinuosos, hacia los bordes, y este Góngora no los suprime, los absorbe, los guarda, se los lleva como un prisionero perseguido que se llevaría consigo los campos mismos y no su llave.

*

Baffo es el hombre en el sentido más animal y abstracto. Pero ¡qué buen temperamento! Sade dijo: "F... somos delicados cuando en B..."; sí, pero la poesía no tiene nada que hacer con la delicadeza. Y no creo nada en Babylou como poeta. La poesía puede hablar de todo con total libertad. Intenten un poco, poetas renacidos, amigos míos, ver que no son ustedes libres.

Traducción y selección: Laboratorio de poesía

martes, 6 de octubre de 2026

Susana Soca - cuatro poemas

Tiempo del mar


El mar se mueve en mí, incesante, tranquilo.

El mar avanza al borde de los ojos desiertos

sin las cosas que amaban. Adonde vuelvo, vuelve

entre olas de azul quemado, como el alba

de mis desastres. Tuvo su imperioso color

la espada que subió del filo de una puerta,

y oblicuamente firme su brillo dividía

el corazón sin mengua, en la ignorancia entero.


Diez años y diez años después la espada sube

en azul de tormenta. Adonde vuelvo, vuelve

y la punta del día con ella me acaricia. .

Aunque mis sueños trenzan sus coronas de abetos

para las fiestas de los que duermen,

no las puedo alcanzar ni me llegan sonidos,

voces ni letanías de brasas y de fuentes. ..

Con otros ojos sigo las huellas de mi ausencia

y el color de la llama en chamuscados bosques

donde los ojos míos ya no quieren mirar.


Sin sueños el desvelo y desvelado el sueño,

adonde llego, sólo llega el mar que no duerme,

y su fría embriaguez vela por la apagada

lengua de fuego ardiente en pasados otoños.


La demente


La precisión de mis males

se extiende a las cosas vagas

por noches agotadoras

he jugado con las máscaras

y he buscado la fatiga

como si buscara el agua

ni siquiera alguna muerta

acedía me llegaba.


Entre mi sombra y yo misma

crece tenebrosa planta

doy vida a lo intolerable

en mi visión prolongada

la noche prosigue idéntica

sobre el reverso del alba.


La demente canturrea

dicen que no tengo nada

sin los vapores del vino

de las olas apagadas

acaso el baile del humo

en las hogueras ya lánguidas

de los pastos otoñales.

Repiten ella divaga

yo digo que hay una línea

por los puntos generada

y hay un punto entre los puntos.

La demente canturrea

dicen que no tengo nada

sin los vapores del vino

de las olas apagadas

acaso el baile del humo

en las hogueras ya lánguidas

de los pastos otoñales.

Repiten ella divaga

yo digo que hay una línea

por los puntos generada

y hay un punto entre los puntos.

La demente ya no canta

canturrea canturrea

dicen que no tengo nada

son aspectos de las nubes

que largamente miraba.

Tres horas para una nube.

Bocas cegadas

de los pozos en mi voz

repentinamente callan

cosas iguales se vuelven

para mí las nubes altas

y el muro bajo.

Todos dicen: anda y anda

digo que estoy detenida

aunque confíe a la acacia

lo que dije al abedul,

aunque al almendro contara

lo que no sabe el abeto

y despacio me quejaba

a la melancolía del campo

y a la de secreta lana

que es flor de tapicería.


La demente ya no canta

ni siquiera canturrea

aunque aquí nadie descansa

y es desconocido el sueño,

sueño que estoy transformada

en alguien que apenas vive.

Huyo de las asonancias

del péndulo y de la fuente

que a lo lejos me desgarran

cinco veces cada noche.

Años y años escuchaba,

cristal antiguo del péndulo

y sus dientes me señalan

un tiempo que recomienza.

La demente ahora calla

mira un punto mira un punto

y luego un clavo que avanza

simple y rotundo con furias

diversas y forma exacta,

es clavo de sordidez

que una noble mano planta.


Tiempo de la resina


Hay un sendero corto, hay un sendero corto

entre la mirra oculta de los pinos

la que en el aire nuevamente bebo

y el perfume caído en la memoria mía

y nunca derramado, hay un sendero corto.

No lo puede cruzar, no lo puede cruzar

este presente sueño tocado por mis manos

que cien sueños de ausencia modelaran…


Aquí la unión del labio y su lejana hierba,

de la resina viva y mi deseo último

de sentirla de nuevo, el que apenas cabía

en la encogida noche, la noche sin espacio

para el aire, las caras y las hojas…


Ya sigo a la resina transverberada y ágil

donde un sol escondido irradia y quema

su inagotable vino y por él se confunden

el olor del follaje fresco y su propia llama,

como si caminaran juntos en la raíz

de un pino adolescente, se hacen imo y siguen.

Avanza la resina en el viento del mar.

Por la más lenta apresurado el viento,

ligeramente sigue y se transforma en ella

como el aire del labio en el aire del labio

el uno por el otro una vez nada más.


Busco el sabor antiguo que cien veces gustado

en las hojas de nuevo sorprendía

y tibio como el ámbar rodeaba el joven cuello…

Ahora a la arboleda detenida ya vuelvo

y el perfume camina en lugar mío

y la transporta V la abandona entera

cada vez más secreto. Quizá a la medianoche

entre las piedras vuelva a encender el silencio

y hasta el oscuro aroma yo pudiera llegar

si estrechara mi sombra los veranos no vistos

hacia los cuales vino a tientas y sin mi.


Alguien me dejó sola delante de las hojas

como delante de una muerte que no fue mía

y empecé a caminar buscando nuevos nombres

para las mismas hojas.

En ellas respiré la entera vida

en ellas desde lejos la muerte respiraba.

¡Si yo pudiera ir hasta el oscuro aroma

y respirar en ellas otra vez

la inocencia del gozo y la melancolía,

de una violenta vida, anticipada muerte!


Sólo me acercaría a la resina viva

si pudiera cruzar en medio de la noche

este sendero corto atravesado

por un tronco marchito como una vieja seda.


Rosa de todos


Soy el que duerme lejos sin figuras

soy el que apenas sueña que no sueña

y en el declive de las olas vagas

de una niebla que ignoran los caminos

de la memoria, espera

hasta encontrar una segura rosa

hija y madre del día

corona para la paciencia antigua

del que dormía en las abiertas rocas

por donde se despeñan incesantes

iguales formas sin llegar al sueño.


Rosa excesiva la del sueño

arde arde su piel de flor crepuscular

arde como la infancia de la rosa

y la primera rosa de mi infancia

la rosa de alto pie

entre tapias por ella defendidas

se mueve a la distancia como el agua.

Flor sostenida en una mano, vino

como si caminara paso a paso.


Busco la rosa en medio de las rosas

y la mano en mi mano.


Soy el que duerme lejos sin figuras

el que no mira y sin embargo ve

súbitamente la imprevista rosa

del color de sí misma, nada más

rosa de todos que es la rosa mía.

Entre la orilla clara de sus pétalos

y las moradas islas,

empiezan lentos ríos de colores.

Fulge la aguda la amarilla rosa,

la de clavadas puntas en el humo

que nubla los colores de la llama,

la que retiene el oro en la ceniza.

La grave y roja sale de la noche

aligerada en lilas: lentamente

precede a la mañana;

la moribunda viva rosa blanca

se inmoviliza en un jardín de escarcha

y para siempre duramente brilla.


En algún tiempo que los sueños miden

con más rigor que el tiempo de la rosa,

tocan rápidos labios

los encendidos y apagados días.

Ya vuelve la corola dispersada

vuelve a su planta y su raíz de niebla

y en las cenizas de su piel respiro

el aire y la violencia de una rosa

hace un instante abierta.

Salen del sueño apresurados labios

en busca de una flor

y entre la niebla niebla y ya sin aire,

siguen los pasos de una libre flor.

lunes, 5 de octubre de 2026

Susana Soca - cinco poemas

La lámpara


Más tarde cuando nada deseaba

pasión de ausencia he conocido

en la memoria de mi deseo

del albedrío que nunca obtuve.


Ahora que no tengo sed y todo gesto

ya se reduce a no hacer ruido en las tinieblas

esta nostalgia del albedrío de alguno, vuelve.

Despacio oscila alrededor como una lámpara

y todavía por ella sé que el fuego existe.


Amanecer


Sé que ella avanza

adonde nadie sabe de olas ni praderas

para los juegos

de la impaciente luz. 


Sigue en secreto, sola y sin ser precedida 

hasta el final de corredores 

interminables y repetidos, 

a través de hendiduras 


de puertas ya cerradas por la sombra en el día, 

sin rumor, sin espacio 

ella se estira hasta llegar 

adonde apenas encuentra muros. 


Sola, sin pájaros ahora, sé 

que rectamente avanza 

en la alegría, el mudo canto 

es canto de alborada. 


Avanza sin error en busca del espejo 

ya sin figuras oscurecido 

antes de las tinieblas 

y en los biseles estrechos, últimos, 

un filo breve la acoge y brilla. 


Voz del canto


Tú, la arbitraria y la primera

orden y fuego de la palabra

en la fatiga embriaguez última

desde el principio yo te escuchaba. . .

Y con mi sola voz yo te digo:

en lo violento siempre esperada,

fue tu violencia violencia mía

para estar sola, sin esperanza


hube de ir al aire inmóvil

adonde sé que nadie llama

adonde sé que no me llevas

a laberintos de la palabra. . .

En la memoria y en el olvido,

tú, la primera y la arbitraria.


En otro tiempo iba y venía

tu juego semejante a los juegos del mar.

Al borde de tu ausencia soñaba que volvías

y para retenerte con el habla

había que andar y andar de nuevo

hacia el opuesto lado de una sombra más larga

que mi estirada sombra.


Viví los años de la memoria

retirada de mí,

empecinada en unir algo

que estaba dividido,

buscando alguien que no era el mismo

y ya nada sabía de mi vieja ansiedad.


Sin descansar iba y venía

yo despertaba en una y soñaba con otra

a través de ciudades simultáneas y opuestas.

En la primera mitad de la noche

un hilo de frescura, un hilo de fulgor

bastaba a la alegría de buscar las figuras

agazapadas detrás de mis ojos.


Desdoblamiento


Desde los manantiales 

de las tinieblas la angustia mía desborda y sube, 

hasta entregarme al nuevo día 

como a la punta de nueva espada. 


Triste es lo cómico, eficaz el demonio ingenuo. 

Vuelve la reina de pie de cabra bajo la púrpura 

a los viejos tinglados. 


Soy la que sigue en la gramilla 

los pasos de Analisa 

soy la que gira sobre sí misma. 


Si la más diestra se entorpeciera 

si la más rápida se rezagara 

aunque lo atroz tome el lugar del aire en mí, 

sabría respirar. 

Pero ya sigo hasta el final de la jornada 

sin poder elegir.


Otoño mi jardín


Otoño mi jardín

blanco es el hongo como el jazmín

otoño mi señor

busco tu cara en el color

busco en lo blanco tu nueva cara,

quieta con las lagunas

amenazadas, ardiente y clara

se anula y alza entre las dunas.

Es la cara violenta

del aire apresurado

en la rápida menta,

del aire demorado

en la resina lenta.


Otoño mi señor

ya busco el fuego en tu color

o es solamente color del fuego.

Soñoliento andariego

de bosque en bosque de mar en mar

busco tus nuevos modos

de aparecer y cabalgar

con los otoños todos

sobre las alas de las gaviotas

cercanas y remotas.


Detengo el paso junto a la ría

para que un pájaro beba la fría

lengua del agua y aún no salga

de todos los otoños

en este último si cabalga

aparta el ala de la blancura

y elige el ala oscura.

Color de cuervo el ala aciaga.

Y todos los otoños

en éste que me embriaga

y me defiende de los otoños.