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viernes, 27 de julio de 2018

Territorio


La forma de los mapas
barajan los elementos,
absolutos, ni un lugar ni otro,
aquí y mañana,
nunca de noche ni aislado,
no la salvación que esperamos.
El centro de atención en cada barrio del mundo
es la risa del siguiente;
la debilidad de seguir de largo,
la franqueza magnética de la deuda.

(2006)



domingo, 6 de mayo de 2018

"Noche en claro" - Octavio Paz (1958)

A los poetas André Bretón y Benjamin Péret

A las diez de la noche en el Café de Inglaterra
salvo nosotros tres
                          no había nadie
Se oía afuera el paso húmedo del otoño
pasos de ciego gigante
pasos de bosque llegando a la ciudad
Con mil brazos con mil pies de niebla
cara de humo hombre sin cara
el otoño marchaba hacia el centro de París
con seguros pasos de ciego
Las gentes caminaban por la gran avenida
algunos con gesto furtivo se arrancaban el rostro
Una prostituta bella como una papisa
cruzó la calle y desapareció en un muro verduzco
la pared volvió a cerrarse
Todo es puerta
basta la leve presión de un pensamiento
Algo se prepara
                      dijo uno entre nosotros.

Se abrió el minuto en dos
leí signos en la frente de ese instante
Los vivos están vivos
andan vuelan maduran estallan
los muertos están vivos
oh huesos todavía con fiebre
el viento los agita los dispersa
racimos que caen entre las piernas de la noche
La ciudad se abre como un corazón
como un higo la flor que es fruto
más deseo que encarnación
encarnación del deseo
Algo se prepara
                      dijo el poeta.

Este mismo otoño vacilante
este mismo año enfermo
fruto fantasma que resbala entre las manos del siglo
año de miedo tiempo de susurro y mutilación
Nadie tenía cara aquella tarde
en el underground de Londres
En lugar de ojos
                      abominación de espejos cegados
En lugar de labios
                       raya de borrosas costuras
Nadie tenía sangre nadie tenía nombre
no teníamos cuerpo ni espíritu
no teníamos cara
El tiempo daba vueltas y vueltas y no pasaba
no pasaba nada sino el tiempo que pasa y regresa y no pasa
Apareció entonces la pareja adolescente
él era rubio «venablo de Cupido»
gorra gris gorrión callejero y valiente
ella era pequeña pecosa pelirroja
manzana sobre una mesa de pobres
pálida rama en un patio de invierno
Niños feroces gatos salvajes
dos plantas ariscas enlazadas
dos plantas con espinas y flores súbitas
Sobre el abrigo de ella color fresa
resplandeció la mano del muchacho
las cuatro letras de la palabra Amor
en cada dedo ardiendo como astros:
Tatuaje escolar tinta china y pasión
anillos palpitantes
oh mano collar al cuello ávido de la vida
pájaro de presa y caballo sediento
mano llena de ojos en la noche del cuerpo
pequeño sol y río de frescura
mano que das el sueño y das la resurrección.

Todo es puerta
todo es puente
ahora marchamos en la otra orilla
mira abajo correr el río de los siglos
el río de los signos
Mira correr el río de los astros
se abrazan y separan vuelven a juntarse
hablan entre ellos un lenguaje de incendios
sus luchas sus amores
son la creación y la destrucción de los mundos
La noche se abre
mano inmensa
constelación de signos
escritura silencio que canta
siglos generaciones eras
silabas que alguien dice
palabras que alguien oye
pórticos de pilares transparentes
ecos llamadas señas laberintos
Parpadea el instante y dice algo
escucha abre los ojos ciérralos
la marea se levanta
Algo se prepara.

Nos dispersamos en la noche
mis amigos se alejan
llevo sus palabras como un tesoro ardiendo
Pelean el río y el viento del otoño
pelea el otoño contra las casas negras
Año de hueso
pila de años muertos y escupidos
estaciones violadas
siglo tallado en un aullido
pirámide de sangre
horas royendo el día el año el siglo el hueso
Hemos perdido todas las batallas
todos los días ganamos una
Poesía

La ciudad se despliega
su rostro es el rostro de mi amor
sus piernas son piernas de mujer
Torres plazas columnas puentes calles
río cinturón de paisajes ahogados
Ciudad o Mujer Presencia
abanico que muestras y ocultas la vida
bella como el motín de los pobres
tu frente delira pero en tus ojos bebo cordura
tus axilas son noche pero tus pechos día
tus palabras son de piedra pero tu lengua es lluvia
tu espalda es el mediodía en el mar
tu risa el sol entrando en los suburbios
tu pelo al desatarse la tempestad en las terrazas del alba
tu vientre la respiración del mar la pulsación del día
tú te llamas torrente y te llamas pradera
tú te llamas pleamar
tienes todos los nombres del agua
Pero tu sexo es innombrable
la otra cara del ser
la otra cara del tiempo
el revés de la vida
Aquí cesa todo discurso
aquí la belleza no es legible
aquí la presencia se vuelve terrible
replegada en sí misma la Presencia es vacío
lo visible es invisible
Aquí se hace visible lo invisible
aquí la estrella es negra
la luz es sombra luz la sombra
Aquí el tiempo se para
los cuatro puntos cardinales se tocan
es el lugar solitario el lugar de la cita.

Ciudad Mujer Presencia
aquí se acaba el tiempo
aquí comienza.



viernes, 30 de septiembre de 2016

"La estrella imbécil" - Jaime Moreno Villareal, 1986

*La estrella imbécil, sin constelación (imbécil, o sea, sin báculo, sin apoyo).

Una de las frases que más me ha conmovido a primera lectura es: "this night wounds time", leída en la contratapa de un disco de King Crimson. Propicia para el sueño, la noche facilita por demás las cisiones. Sueño, cortadura, prodigio comulgan en todas las mitologías. Lesionan los filamentos de lo real. La intemporalidad y el suceso inverosímil traen consigo la efusión del mito. En estos tiempos, el sueño poderoso que se impone al pensamiento no es considerado un suceso porque desquiciaría a la vigilia. Son heridas que no cicatrizan fácilmente. El prodigio es guardado con admiración en la memoria de las generaciones, y el sueño desliza ciertas reminiscencias que harán dudar efectivamente al hombre que no sabe distinguir si ha soñado o vivido (con esa ingenuidad se expresa) aquello tan intenso que lo vulnera.



Ignoro si el vocablo alemán traum -sueño- proviene del griego trauma -herida-. El uso contemporáneo de "trauma" remite tanto a una herida física como a un padecimiento psíquico. A partir de esas acepciones se advierte la tangencia de la palabra alemana pues, de la brujería a la ciencia, se cree que los sueños revelan las heridas del espíritu y la mente.
En las lenguas romances, el vocablo para "sueño" suele proceder del latín somnus. El inglés ofrece fértiles contrastes. Dream -en lejana sintonía con traum- tenía en la antigüedad un significado muy distinto: ruido, jolgorio, música. Según el Webster, la probable influencia del antiguo escandinavo draumr -sueño- le daría el significado que guarda hasta la fecha. El ruido, el jolgorio, la música remiten de inmediato al fonéticamente próximo drum, que en sueco es trumma: pienso en el golpe del tambor que hiere el oído, embota la cabeza y acompaña el carnaval. El mismo diccionario habla de la afinidad probable que sostendría dream con troum, el antiguo vocablo del alto alemán con que se designaba el sueño. El sueco dröm es un fragmento complementario del mosaico. aventurándose aun hacia atrás se podría especular sobre algún parentesco indoeuropeo con el dormire latino (que en inglés dará vocablos como dormitory y dormant, de acuerdo, en todo caso, con una evolución muy posterior).



A su regreso del sueño encontró a sus amigos del café más viejos. ¿Será posible que de ayer a hoy haya pasado tanto tiempo? De un día para el otro tuvo que aceptar que no sólo había dormido.
¿No es demasiado razonable, preguntó a sus alumnos, el que nos conformemos con reducir a una palabra esa otra existencia? Porque el sueño, comentaría en el documento que lo llevó a la ruina, es la denominación con que la vigilia reduce al gran durmiente al orden del mundo, y niega esa otra dimensión que en tiempo ocupa más de un tercio de la vida que conocemos, y pretende confinar lo real a la lucha por el pan y sus secuelas.
Cuando lo expulsaron de su cátedra -por modorro, según decían las papeletas que circularon profesores, alumnos y mozos- se dedicó de lleno a la obra que le daría la puntilla, El fogar aeterno, una teoría de la somne residencia en el Infierno, en cuya magra edición invirtió los últimos estertores de su salud.
Su hija huyó con un estudiante a quien él creía su único discípulo, y el ama desapareció una mañana llevándose a la perrita. Supo entonces que no habría otra oportunidad para jugárselo todo.
Durante los primeros intentos no fue fácil. No faltaba la mosca, el rey sol, el lechero que llamaba con los nudillos, la algarabía de los estudiantes en la calle, las ganas de comer y de cagar. Poco a poco se hizo ausente, y sólo el deseo de escribir, que ya se apagaba, perturbó su lento internarse.
Cuando el casero mandó a la guardia allanar el apartamento, lo hallaron profunda, inexorablemente dormido. No hubo amenazas o maltrato que devolvieran su cuerpo ya casi transparente a la vigilia. Cargaron con él, y un día, como se cierra un bostezo, desapareció de la comisaría.
Qué fue de ese hombre, se preguntan los ilusionistas. Se le ha buscado con sabuesos y chivatos, con modos mánticos y espirituales, pero en vano. Como en todo grande caso, el perseguido está tan cerca que no se hace notar. ¿Recuerda usted a un desconocido que ha visto pasear por su sueño?     





La frase citada en el texto primero es de la autoría del artista plástico Tom Philips; primera edición de 1970, que consiste en la intervención de la novela victoriana A human document (W.H. Mallock, 1892). Philips dibuja, pinta, recorta y pega sobre las páginas de la novela (al modo de William Blake sobre sus propios cantos de inocencia y experiencia) llevando así al plano gráfico una obra verbal.
Más información aquí.