Cuando el difunto vuelve a la tierra
-donde siempre se vuelve-
la piel que era navaja estalla en una ceremonia verde
el pelo y las uñas siguen creciendo
las mujeres se llevan maquillaje y peinado
los hombres también,
nadie me dijo si los tienden con los zapatos puestos.
El gusano pelea el trofeo a las ratas
los huesos anidan a través de los años,
la carne se diluye primero
una masa uniforme al principio,
filtra a través de la madera después
como un rio quieto llovizna el suelo
adormece apenas la sed eterna del polvo.

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