lunes, 4 de junio de 2018

"Pornosonetos" - Ramón Paz (2003, 2005)

I
Hay días que la tetas me persiguen
a partir de noviembre sobre todo
las tetas me provocan a su modo
me buscan y me apuntan y me siguen
con el calor asoman se acrecientan
inundan sobresalen en su altura
con su poder plural y su bravura
las tetas en noviembre me atormentan
llenan todo de sed y van triunfantes
se posan en el aire y al mamífero
lo abisma tanto escote tan mortífero
le duele tanta vida por delante
yo me quiero morir arrinconado
por un gran par de tetas sepultado.

II
Todos esos guascazos de palabras
los polvos recortados de tus prosas
germinan en sonetos como rosas
como amores de niños y de cabras
como oscuros recortes de censores
guardados en el sexo de su armario
como amores de fofo funcionario
vestido con levita y suspensores
el semen escondido se eyacula
inevitablemente en algún lado
algunos lo liberan con su amado
otros dentro del ojo de la mula
yo espero que mi cuesta se repeche
llenando endecasílabos de leche.

III
A rolo la mujer lo sorprendió
pajeándose con gafas de 3D
sentadito mirando la tv
y a las tres menos cuarto lo dejó
yo no quiero vivir con un pajero
le dijo y se rajó y ahí quedó rolo
medio triste o alegre medio solo
continuando su asunto con esmero
por fin la casa toda para mí
sin el feminodonte dando vueltas
por fin mirar las guáchidas esbeltas
posando en el canal fashion tiví
mi amigo todo el día haciendo nada
pidiéndose una pizza una empanada.

IV
En medio del camino de la vida
el taxi me conduce hacia el infierno
recién salgo del cielo un cuerpo tierno
se abrió para mí solo y la avenida
parece que me lleva que me flota
y acelera virgilo gómez bruno
matrícula cien mil quinientos uno
y agosto al mediodía casi explota
que me lleve hasta el fin de las ciudades
que me guíe hasta el borde de mi suerte
que me lleve hasta el fondo de la muerte
que me enseñe la sombra y las verdades
estoy en el placer anonadado
ya ni el diablo me quita lo garchado.

V
Qué lindo te quedaba ese vestido
a flores que llenaron el espacio
de la noche de marzo y todo el lacio
perfume de tu pelo y el sonido
del cierre del costado cuando apenas
lo fui bajando un poco y me frenaste
y fui bajando en besos respiraste
porque te abrí y abriste esas morenas
rodillas y tus muslos toda suave
y te aparté la tanga y tu sonrisa
secreta depilada monalisa
se abrió como el cerrojo con la llave
se abrió toda tu luz y ese vestido
voló por la penumbra florecido.

VI
borracho en peatonal todo a los gritos
zafándose del cana yo no robo
salgo a juntar cartón yo no soy lobo
soy cordero no soy de esos putitos
que porque ganan plata se creen mucho
y te quieren pisar y acobardarte
yo no salgo con fierros a matarte
yo tengo dignidad yo no soy trucho
y andaba así a los saltos predicaba
con los brazos al cielo mucha fuerza
juntando la revolución dispersa
se viene el fin del mundo amenazaba
todos blandos curiosos y él ahí fijo
aguante jesucristo putos dijo.

viernes, 1 de junio de 2018

"Salvo el crepúsculo" (selección) - Julio Cortázar (1984)

After such pleasures

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas
ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

Si he de vivir
       
Si he de vivir sin ti, que sea duro y cruento,
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz.
No aprenderé por eso a quererte mejor,
pero desalojado de la felicidad
sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca.
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que el guarecido en el portal comprenda
la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la hendija.

Tan lejos ya de ti
como un ojo del otro,
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca.

Encargo

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,       
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.       
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.       
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.       
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas       
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

Soneto gótico

Esta vernácula excepción nocturna,
este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna,

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espacio catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.

Enter el recitante

 Un río que en sí mismo desemboca
 la noche circular.
 Un terciopelo de palabras
 para decir ese danzar curvado
                                                  voces
                                                  pestañas
                                                  muslos
las amigas
la noche
                         
                          sus juegos   su concilio
                          el tabaco     el coñac

Esto aquí, el exorcismo

Esto, tierna traición.

*

La noche circular,
un río que en sí mismo desemboca.

Aquí los juegos,
simulacro y liturgia,
 todo siendo y no siendo.

Topología: aquí. 
Cronología: ahora.
Tipología: esta manera
               de mirarlas.

             Sus juegos sus muñecas sus anillos
             sus besos sus poliédricos cristales
             sus dientes sus espaldas sus olores
             su inanidad y sus letales voces

                            Buenos Aires   París
                            Barcelona       La Habana


martes, 29 de mayo de 2018

"Sobre héroes y tumbas" - Ernesto Sábato (1961)

(Capítulo 10 de la tercera parte; "Informe sobre ciegos").

Aquellos cinco días que siguieron me desesperaron ¿Qué podía hacer sino cavilar y conversar con el mozo y hojear diarios y revistas? Aprovechaba leer dos cosas que siempre me fascinaron: los avisos y la sección policial. Lo único que leo desde los veinte años, lo único que nos ilustra sobre la naturaleza humana y sobre los grandes problemas metafísicos. Uno lee en la sexta edición: SÚBITAMENTE ENLOQUECIDO, MATA A SU MUJER Y A SUS CUATRO MIJITOS CON UN HACHA. Nada sabemos sobre ese hombre, fuera de que se llama Domingo Salerno, que era laborioso y honesto, que tenía un mercadito en Villa Lugano y que adoraba a su mujer y a sus chicos. Y de pronto los mata a hachazos. ¡Profundo misterio! Además, ¡qué sensación de verdad que se siente leyendo la sección policial, después de leer las declaraciones de los políticos! Todos éstos parecen disfrazados y falsificadores internacionales, gente que vende tónico para el pelo y hombres de la víbora. ¿Cómo puede compararse a uno de estos mistificadores con un ser purísimo del género de los Salerno? También me excitan los anuncios: LOS TRIUNFADORES DEL MAÑANA ESTUDIAN EN LAS ACADEMIAS PITMAN. Dos jóvenes rutilantes, un muchacho y una muchacha tomados del brazo, sonrientes y gloriosos, marchan hacia el Porvenir. En otro aviso aparece un escritorio con dos teléfonos y un intercomunicador; el sillón vacío está listo para ser ocupado y de los teléfonos salen como rayitos luminosos; la leyenda dice: ESTE PUESTO LO ESPERA. Uno que me atrae por lo demagógico es de la óptica Podestá: SUS OJOS MERECEN LO MEJOR. Los de pasta de afeitar asumen la forma de historietas con moraleja; en el primer, cuadro, Pedro, visiblemente barbudo, invita a bailar a María Cristina; en el segundo cuadro, en primer plano, se ve el rostro desconcertado de Pedro y la expresión de profundo desagrado en María Cristina, que baila tratando de separar lo más posible su cara; en el tercer cuadro, ella le comenta a una amiga: “¡Qué repulsivo está Pedro con esa barba!”, respondiéndola la otra: “¿Por qué no se lo dices de una buena vez?”; en el cuadro siguiente, María Cristina le responde que no se atreve pero que quizá ella, su amiga, podría decírselo a su novio para que a su vez él se lo recomiende a Pedro; en el penúltimo cuadro se observa, en efecto, que el novio de la amiga dice algo en voz baja a Pedro; en el cuadro final, aparecen en primer plano Pedro y María Cristina, bailando felices y sonrientes, él ya perfectamente afeitado con la famosa crema PALMOLIVE; la leyenda dice: POR UN DESCUIDO LAMENTABLE PODÍA HABER PERDIDO A SU NOVIA.
Variantes: en una, el individuo pierde una magnífica oportunidad de empleo; en otra no asciende nunca: al fondo de una gran sala llena de escritorios y empleados, entre los cuales es fácil percibir a Pedro barbudo, un jefe lo está mirando, desde lejos, con expresión de repulsión y fastidio. Cremas desodorantes: noviazgos, posiciones en estupendas empresas, invitaciones a fiestas, perdidas tontamente por no haber usado ODORONO.
Anuncios con señores de rostro deportivo, muy bien peinados y muy sonrientes, pero a la vez enérgicos y positivos, con grandes y cuadradas mandíbulas como el Superman, que golpeando con un puño sobre el pupitre, entre varios teléfonos, y avanzando el torso hacia el invisible y vacilante interlocutor, exclaman: ¡EL ÉXITO ESTÁ AL ALCANCE DE SUS MANOS! Otras veces, el Superman no golpea sobre la mesa sino que, con gesto enérgico y desprovisto de la menor hesitación, apunta con su índice al lector del diario, siempre pusilánime y dejado, permanentemente dilapidando su Tiempo y sus Notables Condiciones en pavadas, y le dice: GANE CINCO MIL PESOS MENSUALES EN SUS RATOS PERDIDOS, instándolo en seguida a poner su nombre y dirección en las líneas punteadas de un pequeño recuadro.
Desprovisto de piel, mostrando sus poderosos músculos fibrosos, Míster Atlas lanza un llamado mundial a los debiluchos: en siete días notará el Progreso y se decidirá a rehacer y reparar su cuerpo, poseyendo pronto una constitución como la del propio Mr. Atlas. Dice: LA GENTE ADMIRA LA AMPLITUD DE SUS HOMBROS. ¡USTED CONSEGUIRÁ LA CHICA MÁS BONITA Y EL MEJOR EMPLEO!
Pero nada como el Reader's Digest para promover el Optimismo y los Buenos Sentimientos. Un artículo del señor Frank I. Andrews, titulado Cuando se reúnen los Hoteleros. comenzaba así: “Conocer a los distinguidos hoteleros que llegaron a los Estados Unidos en representación de sus colegas de los países hispanoamericanos fue para mí, uno de los momentos más conmovedores de mi vida”. Y luego cientos de artículos destinados a levantar el ánimo de los pobres, leprosos, rengos, edípicos, sordos, ciegos, mudos, sordomudos, epilépticos, tuberculosos, enfermos de cáncer, tullidos, macrocefálicos, microcefálicos, neuróticos, hijos o nietos de locos furiosos, pies planos, asmáticos, postergados, tartamudos, individuos con mal aliento, infelices en el matrimonio, reumáticos, pintores que han perdido la vista, escultores que han sufrido la amputación de las dos manos, músicos que se han quedado sordos (¡pensad en Beethoven!), atletas que a causa de la guerra quedaron paralíticos, individuos que sufrieron los gases de la primera guerra, mujeres feísimas, chicos leporinos, hombres gangosos, vendedores tímidos, personas altísimas, personas bajísimas (casi enanos), hombres que pesan más de doscientos kilos, etc. Título: DEL PRIMER EMPLEO ME ECHARON A PUNTAPIÉS, NUESTRO ROMANCE EMPEZÓ EN EL LEPROSARIO, VIVO FELIZ CON MI CÁNCER, PERDÍ LA VISTA PERO GANÉ UNA FORTUNA, SU SORDERA PUEDE SER UNA VENTAJA, etcétera.
Al salir del bar, y después de hacer mi visita nocturna a la pensión, sobre la Plaza del Once, contemplaba aún el gran cartel que anuncia los fideos Santa Catalina, y aunque no recordaba quién había sido Santa Catalina no me parecía difícil que hubiese sufrido el martirio, ya que el martirio fue siempre el fin casi profesional de los santos; y entonces no podía dejar de meditar sobre esa característica de la existencia humana consistente en que un crucificado o un desollado vivo con el tiempo se convierte en una marca de fideos o de conservas en lata.




viernes, 25 de mayo de 2018

Canto ajeno XI; XII

XI

Deténgase un momento,
es verdad, yo vi cuando empezó todo,
el primer disparo,
la primer trompada de la guerra,
Víctor y Charlie merodeando en la selva, 
cabezas enramadas para entrever un árbol donde hay un fusil
la armonía de las balas,
los cuerpos muertos untando la tierra,
la vida entregada en una firma,
un vendaval que raja las mejillas,
última razón de los reyes 
la primera de las noches fuera de casa,
infieles, infieles de turbante,
hijos del desierto (al final, espera el desierto)
rumores semejantes a plegarias que no comprendo pero sé que pretenden degollarme.
¿Qué tipo de pregunta es “si recuerdo”?
¿Qué no ve mi cráneo partido en dos?
Estorba la luz en los ojos,
si los cierro me podré seguir desahogando.
No diré que me arrepiento,
el sol brilla más claro cuando no ciega
y veo mejor hacia dentro,
además no sé hacer otra cosa,
pasarán cientos de años y seguiré haciendo lo mismo.
Alcanzaré a defender la dinastía del horno de ladrillos,
que hace cada pan sea distinto al siguiente
aunque vengan a este mundo al mismo tiempo
y el mismo fuego los haya tostado.

Apocalypse Now; Francis Ford Coppola; 1978

XII
De la tierra partida germinó un hombre santo
un tajeador de aguas, un patriarca de la convicción:
trajo espejismos, pescado y abrigo,
ocho horas para todos, escuela pública y luz eléctrica
valses, zapatos y tabaco.
Liquidó el problema para una de las congregaciones,
pero yo y mis hijas estábamos del otro lado
y quisimos huir,
-pregunto, ¿quién tolera dar la cara a la muerte?-
Entonces vendimos cada trasto que tuviera un poco valor,
conservamos la riqueza de bolsillo,
echamos los libros al fuego para tener calor por las noches,
entregué el nombre de mi padre en la frontera,
lo nombré responsable de la estafa y la visa fue nuestra.
Incendiamos varios amaneceres hasta la costa próxima,
no fue un viaje amable, ni paciente:
el personal a cargo no hablaba nuestro idioma,
nos ubicaban a gritos y golpes de culata;
bebimos agua de lluvia, masticamos salitre de aire,
dormíamos apilados en el útero de hormigón de la nave
sentenciada al naufragio desde que soltó amarras.
Todavía mareados por el sueño revuelto por las olas,
el agua salada nos lavó completos,
pisando la arena no hubo más islas, ni culpa,
ni ropa de extranjeros ahogados, esas medusas gritando que la muerte se quedó con hambre,
y cursamos una carrera,
supimos que son distintos una tensión y un conflicto
y que la diferencia va de cien a dos mil muertos,
aprendimos el valor del jornal
compramos una casa y depositamos a plazo fijo,
alternamos el camino de vuelta con el de ida,
determinamos la distancia al sol
y en cuánto tiempo nos apropiamos de su luz cada día;
olvidamos el ultraje de los años,
de los cientos de fracciones de horas una tras otra
tanto que ni nuestros hijos
 ni los hijos de nuestros hijos sabrán jamás de los cuerpos entre las rocas:
los poetas de mi generación escriben sin usar imágenes
o las imágenes son todas la misma.


jueves, 10 de mayo de 2018

Andar en el ritmo del mundo

55

Andar en el ritmo del mundo
golpeando la sarna en la piel,
raspo con piedra mi ritmo
raspo con piedra el papel.

Los callos con carne se raspan
la carne con callo también,
el golpe con tajo, con sangre
el tajo con sangre con miel.

Desgajo la carne del hueso
deshago con ritmo el cuartel,
migajas de piel voy dejando
jirones de pelo también.

Cargo en la carne el carbón la cadena
cargo en el callo al patrón y la reja.
¡Patrón! El carbón no quema la pena
quema la vena Nevada condena.

No vengas con cuentos Alejo
no vengas con peros después
me leo en los diarios del lunes
me meo en tu fin de mes.

No vino el pastor, ni el cristo ni el buda
desgasto el zapato, la punta del pie,
alborota la sangre sin viento
va yendo sin tiempo el infiel

Vengo inventando ritmo en los días
solo tenía que dejar de comer,
vengan santos, vengan en mi ayuda
quiero aire y terminar de leer.

Hay ritmo en los pasos del mundo
Ernesto quedó sin comer,
en el ojo el tiro, en la mesa la bota
las botas de cada cuartel.

Al ritmo del paso del mundo
pateando una lluvia a la vez,
llegaron santos con visnús y orishas
desbordó el río sin vuelta a llover.

Yo sólo soy un pedazo de tierra,
no me confunda, señor, por favor;
yo sólo soy uno más en la tierra,
yo sólo soy uno más bajo el sol.

El bardo inglés cantaba cinco
yo canto diez mil al mes,
a otros cantaba el nolano
otros lo hicieron arder.

El ritmo con palabras del mundo
cáncer del hueso se come la piel,
los escribas se olvidan del ritmo
los quemo de uno a la vez.

Finjo la risa la fiesta los lentes
finjo el ritmo contando hasta cien
galopa caballo cuatralbo
embolsa tu parte, dejá de joder.



lunes, 7 de mayo de 2018

"Zúriák" (fragmento) - Nelson Traba & Willni Dávalos (2018)

32

Noche, tantos poetas llorones han escrito bajo tu cascada, tantos papeles manchados tañen los bosques de nostalgia y motosierra. Bajo tu tenue luz lamento mi pene y mi vicio minúsculo: un cuerpo, saliva, textil frutilla, el recuerdo de su lengua embadurnando de dulzura mis desagües, besando cada testigo del despilfarro, con ternura, juventud y placentera sonrisa, incrustada, hiriente, perturbadora. Ahora que ella está en aquel carnaval de vanidades elevando vítores a Lucifer y yo en esta cama llena de ácaros y hematófagos, recreo su voz pidiéndome que la llame puta y yo que la nombraba Diosa. “¡Puta, dime, puta!”. No puedo mentir, no pude, no le he pagado nada, tan sólo mi vida como obsequio (o lo que quedó de ella luego de la inundación) "¡Moechaputide, redde, redde, putidamoecha, codicillos!" cantaba Catulo y yo imitándole con mi lastimera pronunciación del latín frente al cerro Puquín lleno de sarna humana, úlceras urbanas al alba; los niños durmiendo, y yo pensando en ella, su celular apagado, mi posesión más amada siendo tocada por otro.
Noche, bajo tu cascada vuelvo a diluir su valor, a hacerla cosa y posesión, un tesoro más enmascarado por la tierra. Entre desiertos fémures, selvas coxis y aguas calaveras divido el cuerpo en territorios y ella es la nación donde planté mi bandera, donde pienso esparcir mis restos como el rastro inequívoco de que las cosas irán por el curso de la convención obvia del machismo. Hiervo agua en mis ojos y la derramo sobre el hielo, su distancia, sus oídos, los recuerdos ácidos de sus venenos y púas. Sufro porque me creo poseedor de la vida que habita en su cuerpo. Era ese nuestro juego, a eso nos dedicábamos cuando la cama era un lago congelado donde patinar. Sin embargo, ella está en Arequipa, en el carnaval de la vanidad, elevando vítores a Lucifer, su señor lleno de luz y belleza, descalza baila y la aclaman, la desean, la toman, es una cosa, es un tesoro y no es una cosa, es una persona pero yo lloro porque no supe jugar, porque me creí cada parte del guión de la hembra posesa y del hombre poseedor, ella estaba consciente, era su encanto, su glamour; fue mi ilusión y ahora mi nostalgia más clara y duradera; el ahmor idiota de los mamíferos.