domingo, 31 de mayo de 2015

La bronca de Carolina - Toma 2

- ¿Y entonces?
- Cuando Carolina me dijo estúpido me borré. Tenía mis razones para haberle dicho lo que le dije, pero ella no para decirme estúpido. No es, por supuesto, el insulto que de por sí es una boludez, pero la manera en que lo dijo, entonando cada letra, como llenándose la boca con la palabra. Estoy seguro que fue su manera de escupirme, metafóricamente o no tanto, si me quedaba un minuto más ya veía venir el escupitajo o el vaso de cerveza en la cara. Una de las furias, pero vestida y con medias de encaje, después a la calle, solo, hasta me olvidé de la campera en la ropería, tengo que volver el martes de 18 a 20 para buscarla. Estaba como Clint cuando quería salir de Alcatraz; volví caminando hasta casa y como me quedaba el vinito empezado de la previa no me molestó demasiado el bajón. Adentro de la copa estaba la primera noche que pasamos juntos en casa. Fue a buscar el libro de Levrero que le secuestré con la intención de obligarla a ir a buscarlo algún día, tenía una etiqueta fina en la heladera desde la tarde. Le hablé del libro, puse el Desintegration, serví dos vasos, prendí velas, surtí aceitunas y piqué unos quesos como diciendo “vos seguís “, apagué la tele. Brindamos y la voz de Smith hizo el resto. Me cagué en la espontaneidad, pero ante las ganas de ponerla prima el resultado, máxime si estamos hablando de Carolina, ese sexo con método científico… pero volviendo al tema de anoche, habíamos hablado temprano y quedamos en vernos la semana que viene. Pues de golpe y sin avisar va y se aparece en el boliche, a medio tanque y con la Colombes y la Amsterdam por hemisferios cerebrales. Si era uno de esos días, no puedo asegurarlo, con Carolina todos los días son esos días; es como servir un vaso en la oscuridad, nunca se sabe cuándo es poco y cuándo es demasiado. De entrada enojo porque había salido y no había avisado. Aclaremos que la relación hasta este momento excedía a lo que Sistercio llama histeriqueus sin iusta causa. El planteo del célebre Latino es que cuando una relación alcanza cierto punto, cualquier bronca y/o arranque es justificable y en ocasiones comprensible aunque se deba a una bobada. Novius bancam, garches cierrat ortum, no recuerdo el hexámetro con certeza. En días de resaca no se grita ni se cita textualmente. Por ahora no la voy a llamar, tengo muy claro que no se intenta hacer un asado donde hace menos de doce horas hubo un incendio, no; además, según la escala de las peleas del primo de Richter, el de ayer fue un sismo medianamente fuerte, ponele un tres. Para darte referencias de la escala, son diez, siendo la menor no haberte querido ir de una fiesta cuando ella quería. Un diez es cuando te encuentra enfiestado con dos travestis en la cama matrimonial el día de su cumpleaños. Ojo, está claro como el cielo un día de verano que algunas peleas fortalecen la relación (como hay otras que las liquidan). Espero, deseo, aguardo que este incidente pasajero comparado con el dilema resuelto exalte el bienestar compartido. Es decir, el blanco no existe sin el negro, el universo está fundado en dualidades, oh mi amigo. De no ser por estas hermosas paradojas andaríamos desnudos por el cosmos, ¿acaso es concebible que exista el asado y no el tinto? Hay que desconfiar de un universo sin borrachos que putean a la iglesia un domingo a la mañana o sin niños que se esconden para hojear una Playboy. Mi choque con Carolina ayer tuvo un poco de necesidad de entender el conjunto a través de la separación de las partes; le intenté explicar que a veces las relaciones de pareja son como París, que hay como cuarenta puentes que te llevan al mismo lugar pero creo que no me entendió. Por eso me dijo estúpido.

                         "Lady Macbeth con los puñales"; Johann Heinrich Füssli; 1812. Tate Gallery, Londres.

La bronca de Carolina - Toma 1

- Cuando Carolina me dijo estúpido me borré. Tenía mis razones para haberle dicho lo que le dije, pero ella no para decirme estúpido. No es, por supuesto, el insulto que de por sí es una boludez, pero la manera en que lo dijo, entonando cada letra, como llenándose la boca con la palabra. Estoy seguro que fue su manera de escupirme.
-Lo que de cierta manera hizo, metafóricamente hablando.
-No creas que tan metafóricamente, si me quedaba un minuto más ya veía venir el escupitajo o el vaso de cerveza en la cara. Una de las furias, pero vestida y con medias de encaje.
- Después lo perdí de vista, Licenciado.
-Hasta me olvidé de la campera en la ropería, tengo que volver el martes de 18 a 20 para buscarla. Estaba como Clint cuando quería salir de Alcatraz; volví caminando hasta casa y como me quedaba el vinito empezado de la previa no me molestó demasiado el bajón.
-¿Filosófico, como siempre?
-No, etílico esta vez. Ahora que lo pienso en sobrio, hasta cuando empezamos a salir estábamos tomados, es como un círculo que se cierra.
-Nunca contaste esa.
-Fue una noche en casa. Ella fue a buscar el libro de Levrero que le secuestré con la intención de obligarla a ir a buscarlo algún día.
-Sutil…
-Tenía una de etiqueta fina en la heladera desde la tarde. Le hablé del libro, puse el Desintegration, serví dos vasos, prendí velas, surtí aceitunas y piqué unos quesos como diciendo “vos seguís “, apagué la tele. Brindamos y la voz de Smith hizo el resto. Una velada ideal.
-Nada espontánea, pero ideal.
-Me cago en la espontaneidad si tengo ganas de ponerla. Máxime si estamos hablando de Carolina.
-Describí en tres palabras su lenguaje carnal.
-Inteligente, preciso, metódico. Sabio.
-Comprendo, Milord. Aunque por asociación también podría significar fríos, impasibles, reservados.
-Nada más lejos de la verdad; pero volviendo al tema de anoche, habíamos hablado temprano y quedamos en vernos la semana que viene. Pues de golpe y sin avisar va y se aparece en el boliche, a medio tanque y con la Colombes y la Amsterdam por hemisferios cerebrales.
-¿Era uno de esos días?
-Con Carolina todos los días son esos días; es como servir un vaso en la oscuridad, nunca se sabe cuándo es poco y cuándo es demasiado. De entrada enojo porque había salido y no había avisado.
-¿Pero cómo? ¿Acaso la seriedad de vuestra relación excede a lo que Sistercio llama histeriqueus sin iusta causa?
-No me es familiar el concepto…
-Lo que plantea el célebre Latino es que cuando una relación alcanza cierto punto, cualquier bronca y/o arranque es justificable y en ocasiones comprensible aunque se deba a una insignificancia. Novius bancam, garches cierrat ortum, no recuerdo el hexámetro con certeza. En días de resaca no se grita ni se cita textualmente.
-Lo nuestro estaba a medio camino de todo; ¿me prestás el libro?
-Es solo para iniciados. ¿La vas a llamar? Remember que no se intenta hacer un asado donde hubo un incendio.
-Seguramente que hoy no. Además, en la escala de las peleas del primo de Richter, el de ayer fue un sismo medianamente fuerte, un tres.
-No conozco la escala, dame referencias para ubicarme.
-Son diez, siendo la menor no haberte querido ir de una fiesta cuando ella quería. Un diez es cuando te encuentra enfiestado con dos travestis en la cama matrimonial el día de su cumpleaños.
-Clarísmo. Como el cielo un día de verano. Ojo que algunas peleas fortalecen la relación.
-Otras las liquidan. Me gusta pensar que la de ayer no fue el caso.
-En el caso que esto se solucione, este breve impass será recordado como un incidente pasajero que, comparado con el dilema resuelto realzará el bienestar compartido.
-Querés decir que el blanco no existe sin el negro.
-El universo está fundado en dualidades, amigo Antenor.
-Y complementos.
-De no ser por estas hermosas paradojas, estaríamos desprovistos de sentido, desnudos en el cosmos.
-Es como concebir un mundo sin asado con tinto.
-Sin Terminator y sin Duro de matar.
-Sin haber leído una Playboy a escondidas.
-Sin haberse mamado y puteado a la iglesia.
-O sin haber convertido un ceda el paso en un ceda el faso.
-Entonces, ¿por qué la pelea?
-Ahí estaba yo, meta sensatez y sentimientos tratando de transformar en fértil un encuentro destinado al combate y usó sin piedad un que soy yo para vos. Dudé un segundo en definir lo indefinible y fue suficiente para desatar la crisis.
-Una cuestión sin respuesta.
-Como existir…la cosa era formularla en tiempo y forma. Me cobró la indecisión con multas y recargos; es que mientras armaba un croquis de la relación lo tomó como un no sé que decir porque me chupa un huevo y la cosa explotó con ráfagas de más que una amistad y campos minados de (…). No es tan fácil ser un canalla en estos días en que cualquiera completa el círculo compadre, no se golpea y acaricia con la misma mano y menos cuando un segundo es demasiado tiempo, casos sobran y este fue uno ejemplar con poca luz y a las dos de la mañana…

      "Orestes acosado por las Erinias"; (William Adolphe Bouguereau, 1862) 



    

sábado, 1 de junio de 2013

El silencio de Kafka

A los diez años tuve entre las manos
una versión de “la metamorfosis”.
Una edición infecta, mal encuadernada
y, supongo, mal traducida,
 (a esa edad la lengua madre es única
siempre clara, sonora, incuestionable).
Todavía guardo el recuerdo de la portada,
y, supongo, la guardaré hasta que el suspiro se confunda con la tierra,
(a mi edad, la muerte es mera teoría).
Era simplemente una bota, calzada en su pierna
militarizada hasta en sus colores, atada con un cordón frenético, entrecruzado, sellado y fusilante hasta la canilla.
Un taco pavoroso separaba el apoyo unánime del talón con la planta del pie,
Quedaban distanciados, inmóviles cada uno en su confín.
Ese paso era en dos compases,
Fatalmente disociado.
En el instante de la portada aplastaba una aspereza del camino,
Como una meseta, una forma desconforme con el terreno,
Condenada al aplanamiento y crujía en silencio.
El fondo, opaco, apenas resaltaba el título del libro
y el nombre del responsable de tal deformidad.
Las palabras llenas de fantasmas
Todas invenciones de zapatos en el aire
De puertas con cerrojo y mares sin lengua.
Un disco de vinilo que llegaba al final
giraba sin otra cosa para decir
que el tiempo de las voces se había terminado,
que se callaron sin miedo aunque a la fuerza.

El libro, abierto, tampoco dice nada.
NADA.  

miércoles, 20 de febrero de 2013

Festejo

A "Junta" Larsen 

Por sencilla inercia
El rezo se volvió aullido.

Ni demonios ni falsos consuelos:
No hermanan la copa
O tanto abrazo sin manos.

¿Suenan voces después de la medianoche del primero?
¿Importa
Si lloran a rabiar por un oído?

Mucho silencio por callar
Tanto ruido hermoso
Toda la noche para volverse día.

Ya huimos, ya negamos
Ya aceptamos, ya regresamos.
No hay destino mejor que el inventado.


miércoles, 23 de enero de 2013

Versiones


El viernes veintisiete de Octubre de 1997, en el teatro “El Mundo”, a las 21:53, a 47 minutos de comenzada la puesta en escena del estreno de la obra “El Agua Frente Al Espejo” de Leandro Stronghold, finalizando el acto segundo, en la escena donde es revelada la infidelidad del personaje de Stephen, el actor Miguel Dormund olvidó una línea de su diálogo y se vio obligado a improvisar una contestación, pues el evento exigía una respuesta veloz. Sin darse cuenta afirmó lo contrario de lo que se suponía debía declarar, forzando a la primera actriz Lorenna di Falco, quien encarnaba el papel de Georgina, la esposa engañanda, a reformular, de igual modo, su discurso.
Durante algunos instantes, mientras la apuntadora se ubicaba en el texto, los dos actores se vieron en la necesidad de improvisar sobre el diálogo de sus personajes, apuntando a retomar el argumento donde había ocurrido la digresión. El diálogo creado fue el siguiente:
“STEPHEN (despreocupado, cerrando su libreta de anotaciones): Querida, tus elucubraciones retrospectivas me llenan de alegría pues proyectan la sombra de tu amor y tu preocupación hacia mi; pero basta ya, fue suficiente de celos para tan agotadora jornada.
GEORGINA (solemne): Bien he obrado y recordado yo. ¡Maldita la hora en que decidí tragarme el orgullo y el despecho pues te juzgué merecedor de mi confianza! Son verdad las palabras del poeta al decir que el sabor del pecado es harto sabroso para los paladares débiles, y una vez degustado vuelven a por un nuevo bocado. Pero será fácil para ti, de este funesto lugar huiré y solo yo y mi destino seremos. Evitaré así más sufrimiento para ambos: tu podrás regocijarte con esa…¡esa ladrona!, podrás repetir tu festín de besos en la colina de Morquio; yo seré sendero en el agua, latigazo de aire…noticias mías no oirás más, serás libre.
STEPHEN: ¡Cosas dices! Tu huida impediré y evitaré; en el camino de la puerta me pondré y saldrás solo cuando yo lo permita pues…eres todavía mi esposa sin…testigos más que estas sábanas…mudos testigos…
GEORGINA: No insistas más Stephen, ya sabes que mi decisión ya está tomada, y…todas tus palabras son inútiles ya.
STEPHEN: Por mis derechos como esposo ante Dios y el estado, te quedarás conmigo.
GEORGINA: Quiero ver como me obligas, ¡canalla!
STEPHEN: Pero piensa en dónde vas a vivir, ¿quién pagará tu ropa y tus gustos? ¿Acaso tu hermana en la costa?
GEORGINA: ¿Afirmas eso? No soy…no soy una inútil, viviré y trabajaré con ella, lo haré.
STEPHEN: ¡Pero soy tu esposo! Piensa en la deshonra; la gente y nuestros amigos, ¿qué dirán?
GEORGINA: La verdad, que eres un…¡tenorio!
STEPHEN (recomponiéndose): Una tragedia evitaré y liberaré el camino para ti. Permito que pases y que las cortinas cubran tu vergüenza y la mía y eviten la risa de la chusma.
GEORGINA (pasa a su lado sin mirarlo; antes de llegar a la puerta voltea lentamente): Todavía no creo que fueras capaz de dar la espalda al sol. (Sale. Telón)”.
En el libreto de Stronghold se lee lo siguiente:
STEPHEN: ¡Cosas dices! Tu salida no impediré ni lamentaré: saldré del camino de la puerta una vez más; dejarás de ser mi esposa y ya no cubrirán las cortinas nuestra farsa: ¡que se abra el telón y descubra la verdad: el hogar en pedazos!
GEORGINA: Por fin la luz has visto; aunque la mirada me venza, prefiero entristecerme a esconderme. (Pasa a su lado sin mirarlo; antes de llegar a la puerta voltea lentamente. Stephen no la mira. Sale. Telón)”.
La equivocación de los actores no fue notada por el auditorio, solamente por el autor de la obra quien se encontraba presente esa noche en la sala.

-¿No te supera tanta mediocridad? Insistió mil veces para ensayar el segundo acto ¡y se equivoca en el desenlace, en el clímax de la separación! No era psicosis cuando yo decía que se obstinaba en repetir estas escenas solo para apretujarse conmigo, si es un baboso, arrastrado de porquería. Si la cornuda se quiere rajar, ¡se la deja rajar, no se le frena el paso! ¿Qué pretendía, frenar el río con las manos? Digo, es una cuestión de ver como viene la cosa, la mina iba a reventar de tanto abuso. Cuando estaba con Carmen por poco los ve, ¡estaban en el sillón y ella en la cocina! Seguro a estela también la manoseó más de lo que debía. Y como la trataba, como una sirvienta, tampoco había que prestar tanta atención. ¡Las cosas que dijo! Lo de irse a la casa de la hermana tenía que ser la incógnita del tercer acto, si ya se sabe se caga la intriga porque claro, la va a ir a buscar como el arrastrado que es, no la encuentra y recién se da cuenta de lo que pierde y termina con toda la plata pero sin la pelotuda, encima me pone nerviosa cada vez que me mira, como carajo iba a darse cuenta de lo que estaba diciendo mirándome las tetas como estaba, fresco, pervertido, que ni talento tiene, consiguió el papel porque es el único hombre del grupo, ¿lo viste moviéndose por el escenario todo el puto tiempo para andar cerca de los apuntadores? No le basta con ser pésimo actor, tampoco se sabe el libreto y no es ni siquiera capaz de improvisar con un poco de sentido. Seguro también estaba borracho. Lo único a su favor es que es idéntico a Stephen: después de conseguir un buen curro se dedican a estorbarle el camino a los demás. Digo, ¿lo harán a propósito porque saben que nadie va a decirles nada o tendrán la estupidez tan metida en la cabeza que piensan que lo que hacen está bien? Arruinar una fortuna, una carrera, una vida, ¿es que no se dan cuenta? Es tan simple, hacen lo que hacen y después andan como loros pidiendo perdón, que no lo hago más, que no podemos quedar así, necesito aprender de mis errores, es diferente, cambié. Maldita generación de hombres criados por sus madres, cerebritos pasados por agua, alimentados a pura basura, ¿qué se puede esperar de ellos salvo que se den de frente contra lo que encuentren esperando no romperse la cabeza? Y cuando se la rompen somos los que los rodeamos los que tenemos o que consolarlos, o que pagar las consecuencias, o que sufrir por ellos. Un milagro, un milagro hace falta para que la gente no se de cuenta que la obra es de cuarta, es plata mal invertida en una entrada, yo no vendría a verla, además, ¿a quién se le ocurre un título así?
-…

Ojala no aparecieras cada vez que cierro los ojos. ¿No te piensas ir, no ves que quiero erradicarte? Georgina, espero que se vaya el vapor con tus pasos porque no voy a aceptar tu resplandor, ni siquiera donde aún están calculando las distancias al sol. Que me lleve el diablo si no puedo desvanecer la tibieza del amanecer polar primermundista, que cada sueño vuelve inmisericorde a golpearme mi cara con la tuya, a recordarme que de tus pasos queda solo el eco…
Espero, todavía cuento con la extinción de tu sombra en la ventana, de tu olor debajo de la lluvia de agosto mientras el pantano se hunde y yo respiro con él, y ya soy uno con el barro, y nunca terminarías de entenderme, aquí crecemos como musgo, criamos serpientes para divertir a los otros animales, tenemos sudor frío que nos corre por la espalda cada vez que la marea sube, también tenemos gente que nos dice que todo va a estar bien, tenemos por supuesto ídolos que caen como las hojas y como no vamos a tener perros que ladran cada vez que alguien extraño viene, comemos cosas con especias y aceite y bebemos licores buenos y el humo es eterno.
Sé que tenerte aquí es imposible, sombra que resuenas, si vieras lo que yo veo a diario te morirías del asco, tu, que transformas laberintos en senderos…tan limpia, tan hermosa en cualquiera de tus vestidos a la hora en que la tarde cae; bastó la visión del atardecer a la orilla de la colina para que tu alma se envenenara de soledad.
Quiero que las nubes te cubran como al sol y opaquen tu brillo glaciar y yo sé que puedo hacerlo, lo necesito como el río a la lluvia; aún recordando lo indecible de tu impúdica mirada entre sábanas que vuelve a la velocidad de la esperanza, que ni siquiera la morfina borra con su fuego implacable.
Se me fue el tiempo en afirmar que tu infierno es fantasía, solo me quedo con el olor de la pólvora quemada invadiendo el paladar, los tímpanos, las manos…me despido con el grito de la sangre que no quiero que oigas, fue suficiente que te hayas puesto como el sol y que escaparas con el viento de la noche y que me reunieras con la oscuridad del alma una nueva vez. Adiós.
Tu Stephen.

 Junio, 2006.

lunes, 21 de enero de 2013

Los amigos de los muertos

Cuando el difunto vuelve a la tierra,
donde siempre se vuelve, 
la piel que era de navaja explota en una ceremonia verde,
el pelo y las uñas siguen creciendo,
las mujeres ganan maquillaje y peinado,
los hombres también.
Nadie me supo decir si los acuestan con los zapatos puestos.
El gusano que pelea el botín a las ratas,
los huesos anidando a través de los años,
la carne se diluye primero:
una masa uniforme al principio
después se filtra a través de la madera,
como un río quieto moja el suelo
calma un poco la sed eterna del polvo.

Desde afuera no importa,
unos comparten el alivio de que no les haya tocado,
y el llanto de doliente;
el abrazo aclara qué es lo inmortal,
y piden bienvenida a dios,
"no digo dios invocando divinidad ni santidad
lo dije por el sentido mas práctico de nombrar a todos".


Enero, 2013.

Intemperie

Sobra la indumentaria
si el sistema para tasar la libertad
sigue siendo sacar la cara por la ventana de un auto en movimiento,
los retiros espirituales reinan un fin de semana,
para flamear hay que andar liviano de equipaje,
desencarnar la raíz, jugarse la vida,
canibalizar la roca,
destrozar el pan con los dientes,
andar en círculos,
no levantarme mañana,
ahogarme de risa,
cortar los cables del teléfono,
fundar una isla con linaje,
transcribir el murmullo de un arroyo,
rugir cada quebranto en los pretiles
como si recién me hubieran parido al mundo.

Diciembre, 2012.

miércoles, 31 de diciembre de 1969

Altazor: Canto VII (Vicente Huidobro, 1931)

Ai aia aia                           

ia ia ia aia ui                     

Tralalí                 

Lali lalá               

Aruaru                

urulario

Lalilá                   

Rimbibolam lam lam                    

Uiaya zollonario                            

lalilá

Monlutrella monluztrella                           

lalolú

Montresol y mandotrina                            

Ai ai                     

       Montesur en lasurido                          

       Montesol                   

Lusponsedo solinario                   

Aururaro ulisamento lalilá                         

Ylarca murllonía                             

Hormajauma marijauda               

Mitradente                       

Mitrapausa                       

Mitralonga                       

Matrisola                          

matriola

Olamina olasica lalilá                   

Isonauta                           

Olandera uruaro                            

la ia campanuso compasedo                     

Tralalá                

Aí ai mareciente y eternauta                    

Redontella tallerendo lucenario              

Ia ia                     

Laribamba                        

Larimbambamplanerella                            

Laribambamositerella                  

Leiramombaririlanla                     

lirilam

Ai i a                    

Temporía                          

Ai ai aia              

Ululayu               

lulayu

layu yu

Ululayu               

ulayu

ayu yu

Lunatando                        

Sensorida e infimento                  

Ululayo ululamento                      

Plegasuena                       

Cantasorio ululaciente                 

Oraneva yu yu yo                          

Tempovío                         

Infilero e infinauta zurrosía                       

Jaurinario ururayú                         

Montañendo oraranía                 

Arorasía ululacente                       

Semperiva                        

ivarisa tarirá

Campanudio lalalí                         

Auriciento auronida

Lalalí                   

Io ia

i i i o                    

Ai a i ai a i i i i o ia